Los mejores cáterings para Navidad

Enfrentarse a los menús navideños es una prueba de fuego, al nivel de mantener una conversación con tu cuñado sin perder los nervios o que tu abuela no vuelva a regalarte calcetines. Si has decidido no abrir ese melón este año y encargar la comida fuera, toma buena nota de este listado, en el que encontrarás propuestas exóticas, tradicionales o veganas, todas hechas a tu medida.

Privat Events (C/ Marina, 124 – El Fort Pienc – Tel. 93 165 41 43)
En Privat Events ofrecen menús navideños personalizados, completamente caseros y perfectos para esos casos en los que prefieres contar que en realidad llevas dos días deslomándote a los fogones, preparando pularda, pavo o cabrito con sus correspondientes rellenos y acompañamientos. Uno de sus platos fuertes es la pastelería, así que si quieres pasar de ese turrón que después languidece tres meses en la nevera pídeles un postre a tu medida.

 

Les tres a la cuina (C/ Sant Lluis, 35 – Vila de Gràcia – Tel: 93 105 49 47)
Cualquier persona que viva o trabaje cerca de la Plaza de la Virreina debería conocer este take away, en el que preparan deliciosos menús para llevar, con fruta y verdura estacionales, divertidos y llenos de sabor. Sus currys, sus arroces y sus cremas y sopas harán felices por igual a omnívoros y vegetarianos en estas fechas señaladas.

 

Ambrosía Concept Catering (C/ Cristóbal de Moura 31-33 Local 2 – Poblenou – Tel. 93 106 62 49)
Utilizando como base la cocina mediterránea, pero sin temer hacer guiños a otras, lo que caracteriza a Ambrosía Concept Catering es la total personalización de sus propuestas. Con ingredientes de primerísima calidad y una trabajadísima presentación en todos los los platos, tapas y bocaditos, dejarás a la familia con la boca abierta (literalmente). También ofrecen servicio de bodega para una experiencia completa.

 

 

La Viandateca (C/ Milà i Fontanals, 28 – Vila de Gràcia – Tel. 93 476 20 60)
Los entrantes son uno de los puntos fuertes de los menús navideños: tanto, que en algunas casas ya no se ponen segundos porque nadie llegaba a catarlos. En La Viandateca encontrarás propuestas perfectas para el picoteo, como quiches de setas con aceite de trufa, croquetas caseras de jamón coca de manzana con queso azúl y cebolla crujiente o el original bizcocho de regaliz con semiesfera de micuit y mango. Si no renunciáis al segundo plato ni de broma, también preparan escudella catalana, pollo de payés con frutos secos o canelones como los de casa, pero sin mover un dedo.

 

Ya veis que por nosotros no tenéis excusa para ser los mejores anfitriones de estas Navidades..

¡Feliz Navidad de parte de todo el equipo de 11870.com!

Atrévete con la carne madurada

Es fácil perderse en el universo de las carnes maduradas, una tendencia que apuesta por añejar ciertas piezas –durante un periodo de tiempo que puede ir de 21 días hasta años, en casos extremos– controlando al milímetro tanto la temperatura como la humedad del ambiente. Con esto se logra una carne más sabrosa al evaporarse parte de su humedad, y también más tierna al desintegrarse algunos de los tejidos que forman los músculos. Si todo esto te suena a chino pero te genera curiosidad, date una vuelta por los restaurantes que te recomendamos a continuación: te esperan momentos de pura lujuria cárnica.

 


Alba Granados (Carrer Enric Granados, 34 – Eixample)
En Alba Granados trabajan con un único tipo de carne: la de raza frisona. Se trata de reses de seis años de edad, alimentadas con pasto y con una maduración en cámaras –donde controlan la temperatura y la humedad– entre 21 y 25 días. Con esta pieza, de sabor acentuado y textura tierna, preparan en horno de leña Josper un chuletón de más de 400 g de los que invitan al mordisco primitivo: no acompañarlo con patatas panadera y pimientos del Padrón debería ser tipificado como delito. En versión más delicada, el solomillo con parmentier de patata y mantequilla de trufa negra.

 


Casa Paloma (Calle Casanova, 209 – Hospital Clínic)
He aquí otro lugar perfecto para sacar a pasear al carnívoro que algunos llevamos dentro. Su carta incluye diferentes tipos de carne nacional e internacional: desde una frisona de dos años con maduración corta –entre 21 y 60 días– hasta un rotundo buey con la friolera de 270 días en cámara, del que preparan el tuétano asado con salsa chimichurri. Los fans de la carne y el pescado crudo también están de enhorabuena: preparan -y de escándalo- ocho tipos de tartar, entre ellos uno de solomillo con ostras que hay que probar sí o sí.

 


Jaime Beriestain (Carrer de Pau Claris, 167 – Eixample)
Aunque el multiespacio de Jaime Beriestain –que además de restaurante es una tienda de objetos de diseño, un quiosco y una floristería– no está especializado en carne, tiene un par de platos en su carta dignos de aparecer en esta selección. Se trata de su hamburguesa de carne madurada durante 60 días, con panceta ahumada, cebolla confitada, ketchup casero, queso y mayonesa japonesa, en pan de cerveza negra y acompañada de patatas fritas. Si crees que esto puede dejarte con hambre –o quieres compartir–, opta por el chuletón de las misma pieza: ½ kilo de chicha con guarnición de patata ratte y chalota al horno.

 


Can Xurrades (Carrer de Casanova, 212 – Hospital Clínic)
Además de ser precursor en la tendencia de las carnes maduradas, Can Xurrades es el único restaurante de Cataluña que sirve carne de Bos Taurus Ibericus. Se trata de un buey endémico de la cordillera ibérica, criado entre 8 y 12 años -llegan a pesar más de 1,5 toneladas– en los pastos de León, donde se alimenta de gran cantidad de bellotas, que aporta a la carne una sabrosa grasa infiltrada. Tienen chuletón de buey Premium, de 12 años y con maduración de 60 días, chuletón o solomillo de 8 años con maduración de 40 días o steak tartar, hamburguesa, rabo de buey y carpaccios para todos los gustos.

 


Bardeni (Carrer Valencia, 454 – Sagrada Familia)
Dani Lechuga tiene el honor de haber sido el primer cocinero en España en hacerse con una cámara dry ager, una especie de nevera con superpoderes que controla la humedad y la temperatura, con lo que se minimiza la producción de bacterias. Allí reposa –prefiere este concepto a “madurar”, ya que lo hace entre 30 y 60 días, dependiendo de la pieza– lomos personalmente seleccionados de vaca charolais, que sirve no en chuletones pantagruélicos, sino en raciones pequeñas, “casi como si fuera una ventresca de atún: limpias y muy zen”, como las define con el toque de socarronería que le caracteriza.

 


Solomillo (Carrer Mallorca, 251 – Eixample)
La única pieza que sirven en Solomillo es exactamente la que da nombre al restaurante, así que nadie podrá acusarles nunca de generar falsas expectativas. Lo que sorprende es la cantidad de posibilidades que ofrece un local centrado en un solo producto. Cuatro razas diferentes -salers, Black Angus, frisona y rubia gallega–, cada una con el punto de maduración adecuado para potenciar su sabor. ¿Algo más? Pues sí: la posibilidad de pedir una ración al peso y una cantidad de salsas, ensaladas, patatas y otros acompañamientos que aseguran combinaciones novedosas para una buena temporada.

 


Santa Burg (Vallespir, 51 – Sants, València, 273 – Eixample)
Una hamburguesa bien elaborada y con una materia prima de calidad puede ser tan satisfactoria como el más fino (y caro) de los cortes. En Santa Burg lo saben, y por eso para sus hamburguesas de vacuno apuestan siempre por la carne del distribuidor Sergi Soler Capella, casi un miembro más del equipo de su chef Alain Guiard. De esta sinergia surgen bocadillos como el Santa Jeanluxe –con escalopa de foie y manzana caramelizada–, el Santa Royal (acompañado de bacon, cebolla confitada, lechuga y tomate y salsa de mayonesa y mostaza) o el Santa Chilli, con queso cheddar y salsa picante, todos con 150 g de hamburguesa.

 


Lomo Alto (Carrer d’Aragó, 281 – Eixample)
Más que tener la carne como protagonista, Lomo Alto se presenta directamente como un restaurante dentro de una carnicería. Allí Carles Tejedor y su equipo venden y cocinan piezas de bovinos viejos –vaca y buey– de raza ibérica, con una maduración media de entre 60 y 120 días, aunque maduran en sus propias neveras reses enteras durante mucho más tiempo. Cuentan con dos de los mejores proveedores de carne nacionales: El capricho y Lyo. Como opción más rápida y económica, Lomo Bajo, en la planta inferior, ofrece bocadillos imbatibles y un tartar roll de lujo.

 

Pepa Tomate Parlament

Cocina catalana tradicional con una vuelta, basada en productos de temporada y hecha con el mismo mimo con el que la prepararía tu abuela -si tuviera un restaurante, claro-:  Tapas y platos que parecen mucho más sencillos de los que son en realidad -ay, esas bravas, y los morritos de cerdo- y un menú del día que hace que merezca la pena acercarse aunque estés en la otra punta de la ciudad.

Cómete Barcelona entre dos panes

De autor, de toda la vida, de inspiración oriental, cocinados a fuego lento y chorreantes de salsa barbacoa o rellenos de los guisos que podría preparar tu abuela: la oferta bocadillera de Barcelona es interminable, por suerte para todos los que pensamos que todo sabe mejor si se come con pan. En esta lista están algunos de nuestros locales y bocatas favoritos: no les cojas demasiado cariño, porque te los habrás comido antes de que te dé tiempo a pedir más servilletas.

 


Entrepanes Díaz (Carrer de Pau Claris, 189 – Diagonal)
Técnicas y materia prima de alta cocina metida en un bollito crujiente de miga esponjosa elaborado por el Forn de Sant Josep: eso -además de un servicio inmejorable- es lo que vamos a encontrar en Entrepanes Díaz. Su bocata de calamares se caracteriza por una fritura ligerísima y crujiente, y va aderezado con una mayonesa de su propia tinta y un poco de perejil. El Antxon es pura lujuria, chistorra, crujiente de patata y huevo a baja temperatura. Consultad la pizarra para descubrir el resto de la carta, y acompañadlos con ensaladilla rusa, sus bravas horneadas o una ración épica de callos con garbanzos.

 


Can Conesa (Carrer de la Llibreteria, 1 – Jaume I)
Un clásico que ya ha alimentado a varias generaciones -abrieron en 1951- desde su pequeño local al lado de la Plaça Sant Jaume. Aunque también hacen bocadillos fríos -el clásico pa amb tomàquet con jamón, queso, longaniza o butifarra- destacan sobre todo por su estupendo dominio de la plancha. Su hamburguesa de las de toda la vida, de las que se nota la calidad de la carne, el queso fundido y la cebolla pochada redondeando el conjunto, la butifarra de calçots -solo en temporada, aún puedes probarla- o el Thüringuer, de bratwutrst con chucrut son algunos de los motivos para volver a su barra una y otra vez.

 


Bar Fidel (Carrer de Ferlandina 24 – Universitat)
Encontrar mesa en el Bar Fidel en fin de semana es casi más difícil que hacerlo en el Celler de Can Roca. El secreto de su lleno absoluto está en sus bocadillos, que lleva un buen montón de años alimentando a los parroquianos del Raval con sus bocadillos creativos. Con queso, jamón canario, salchichas al vino o pollo especiado como base -además de los ´gambusinos’ y ‘gourmet’, dan para no repetir aunque vayas muy a menudo. También tienen ensaladas, unas bravas campeonas, menú de mediodía y otros platos caseros como arroces o canelones.

 


Sagàs, pagesos i cuiners (Pla de Palau, 13 – Barceloneta)
El concepto que da forma a Sagàs, pagesos y cuiners, pivota alrededor de un pequeño pueblo del Berguedà del mismo nombre en el que se encuentra Cal Rovira, una pequeña explotación ganadera donde se crían todos los animales que llegan a estos deliciosos bocadillos. Oriol Rovira, el pequeño de la saga, parte de ese impecable producto y lo lleva de paseo por el mundo en forma de porchetta con el jugo de su cocción en coca de Folgueroles o un potente Bánh Mì vietnamita. También hay pescado, calamares y oferta vegetariana, además de múltiples acompañamientos.

 


Chivuo´s (Carrer Torrent de l’Olla, 175 – Fontana)
Cinco bocadillos -más alguno en rotación- son la base de la carta de Chivuo´s, y la verdad es que no hace falta más. Su pulled pork es de los más conocidos a fuerza de prodigarse con éxito por todos los eventos de street food de la ciudad, pero el Philly Cheese Steak, la hamburguesa y el Tuna Melt también merecen atención. El de Torrent de l´Olla fue el primero en abrir, pero ya tienen dos locales más en el Raval y l´Eixample: escoge el que te quede más cerca y deja que su sustanciosa salsa te caiga en churretes hasta los codos mientras pruebas su selección de cerveza artesana. Vale la pena.

 


Pastrami Bar/Paradiso (Carrer de Rera Palau 4, – Barceloneta)
Mucho ha llovido desde que los creadores de Rooftop Smokehouse empezaron a hacer pruebas de ahumados en su patio con un barril como toda herramienta. Desde entonces han aprendido a hacer el mejor pastrami de Barcelona, y en su Pastrami Bar puedes probarlo en un soberbio bocadillo. Los de panceta con kimchi, ternera a baja temperatura con mostaza de cerveza y caballa ahumada con ensalada de remolacha piden una segunda, tercera y cuarta visitas. Si cuando termines empujas la nevera roja que hay a la derecha de la barra, te llevarás una sorpresa (en forma de delicioso cóctel).

Río DOC

La cocina brasileña no es demasiado conocida por estos lares, pero cualquiera que haya probado platos de sus platos más emblemáticos estará contento de tener un lugar donde comer feijoada, tapioca, pao de queijo o prato feto. En la carta de Río DOC podrás encontrar todo eso y más cosas para que te sientas como en el mismísimo Sao Paulo.

La real hamburguesería

¿Quién puede resistirse a una hamburguesa de 180 gramos de picanha de ternera nacional, cerdo o pollo con bacon ahumado, diferentes quesos, pepinillos o cebolla servida en pan de brioche? Vale, un vegetariano -ellos tienen una versión de garbanzos y quinoa-, pero estamos seguros de que nadie más. O eso dicen los clientes asiduos a la Real.

Amovino

Aquí tenemos uno de esos lugares de los que puedes disfrutar en situaciones muy diferentes. Una de ellas es una cena o comida maridada con vino, en la que puedes probar tres platos de cocina de mercado preparada con amor, con sus correspondientes referencias, todo por un precio más que competitivo.