Atrévete con la carne madurada

Es fácil perderse en el universo de las carnes maduradas, una tendencia que apuesta por añejar ciertas piezas –durante un periodo de tiempo que puede ir de 21 días hasta años, en casos extremos– controlando al milímetro tanto la temperatura como la humedad del ambiente. Con esto se logra una carne más sabrosa al evaporarse parte de su humedad, y también más tierna al desintegrarse algunos de los tejidos que forman los músculos. Si todo esto te suena a chino pero te genera curiosidad, date una vuelta por los restaurantes que te recomendamos a continuación: te esperan momentos de pura lujuria cárnica.

 


Alba Granados (Carrer Enric Granados, 34 – Eixample)
En Alba Granados trabajan con un único tipo de carne: la de raza frisona. Se trata de reses de seis años de edad, alimentadas con pasto y con una maduración en cámaras –donde controlan la temperatura y la humedad– entre 21 y 25 días. Con esta pieza, de sabor acentuado y textura tierna, preparan en horno de leña Josper un chuletón de más de 400 g de los que invitan al mordisco primitivo: no acompañarlo con patatas panadera y pimientos del Padrón debería ser tipificado como delito. En versión más delicada, el solomillo con parmentier de patata y mantequilla de trufa negra.

 


Casa Paloma (Calle Casanova, 209 – Hospital Clínic)
He aquí otro lugar perfecto para sacar a pasear al carnívoro que algunos llevamos dentro. Su carta incluye diferentes tipos de carne nacional e internacional: desde una frisona de dos años con maduración corta –entre 21 y 60 días– hasta un rotundo buey con la friolera de 270 días en cámara, del que preparan el tuétano asado con salsa chimichurri. Los fans de la carne y el pescado crudo también están de enhorabuena: preparan -y de escándalo- ocho tipos de tartar, entre ellos uno de solomillo con ostras que hay que probar sí o sí.

 


Jaime Beriestain (Carrer de Pau Claris, 167 – Eixample)
Aunque el multiespacio de Jaime Beriestain –que además de restaurante es una tienda de objetos de diseño, un quiosco y una floristería– no está especializado en carne, tiene un par de platos en su carta dignos de aparecer en esta selección. Se trata de su hamburguesa de carne madurada durante 60 días, con panceta ahumada, cebolla confitada, ketchup casero, queso y mayonesa japonesa, en pan de cerveza negra y acompañada de patatas fritas. Si crees que esto puede dejarte con hambre –o quieres compartir–, opta por el chuletón de las misma pieza: ½ kilo de chicha con guarnición de patata ratte y chalota al horno.

 


Can Xurrades (Carrer de Casanova, 212 – Hospital Clínic)
Además de ser precursor en la tendencia de las carnes maduradas, Can Xurrades es el único restaurante de Cataluña que sirve carne de Bos Taurus Ibericus. Se trata de un buey endémico de la cordillera ibérica, criado entre 8 y 12 años -llegan a pesar más de 1,5 toneladas– en los pastos de León, donde se alimenta de gran cantidad de bellotas, que aporta a la carne una sabrosa grasa infiltrada. Tienen chuletón de buey Premium, de 12 años y con maduración de 60 días, chuletón o solomillo de 8 años con maduración de 40 días o steak tartar, hamburguesa, rabo de buey y carpaccios para todos los gustos.

 


Bardeni (Carrer Valencia, 454 – Sagrada Familia)
Dani Lechuga tiene el honor de haber sido el primer cocinero en España en hacerse con una cámara dry ager, una especie de nevera con superpoderes que controla la humedad y la temperatura, con lo que se minimiza la producción de bacterias. Allí reposa –prefiere este concepto a “madurar”, ya que lo hace entre 30 y 60 días, dependiendo de la pieza– lomos personalmente seleccionados de vaca charolais, que sirve no en chuletones pantagruélicos, sino en raciones pequeñas, “casi como si fuera una ventresca de atún: limpias y muy zen”, como las define con el toque de socarronería que le caracteriza.

 


Solomillo (Carrer Mallorca, 251 – Eixample)
La única pieza que sirven en Solomillo es exactamente la que da nombre al restaurante, así que nadie podrá acusarles nunca de generar falsas expectativas. Lo que sorprende es la cantidad de posibilidades que ofrece un local centrado en un solo producto. Cuatro razas diferentes -salers, Black Angus, frisona y rubia gallega–, cada una con el punto de maduración adecuado para potenciar su sabor. ¿Algo más? Pues sí: la posibilidad de pedir una ración al peso y una cantidad de salsas, ensaladas, patatas y otros acompañamientos que aseguran combinaciones novedosas para una buena temporada.

 


Santa Burg (Vallespir, 51 – Sants, València, 273 – Eixample)
Una hamburguesa bien elaborada y con una materia prima de calidad puede ser tan satisfactoria como el más fino (y caro) de los cortes. En Santa Burg lo saben, y por eso para sus hamburguesas de vacuno apuestan siempre por la carne del distribuidor Sergi Soler Capella, casi un miembro más del equipo de su chef Alain Guiard. De esta sinergia surgen bocadillos como el Santa Jeanluxe –con escalopa de foie y manzana caramelizada–, el Santa Royal (acompañado de bacon, cebolla confitada, lechuga y tomate y salsa de mayonesa y mostaza) o el Santa Chilli, con queso cheddar y salsa picante, todos con 150 g de hamburguesa.

 


Lomo Alto (Carrer d’Aragó, 281 – Eixample)
Más que tener la carne como protagonista, Lomo Alto se presenta directamente como un restaurante dentro de una carnicería. Allí Carles Tejedor y su equipo venden y cocinan piezas de bovinos viejos –vaca y buey– de raza ibérica, con una maduración media de entre 60 y 120 días, aunque maduran en sus propias neveras reses enteras durante mucho más tiempo. Cuentan con dos de los mejores proveedores de carne nacionales: El capricho y Lyo. Como opción más rápida y económica, Lomo Bajo, en la planta inferior, ofrece bocadillos imbatibles y un tartar roll de lujo.

 

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roscones

La Marina (Alberto Aguilera 14, 914 47 89 71): en la brecha desde 1933, este obrador considera el roscón de reyes como su buque insignia, que elaboran con primor e ingredientes naturales y de primera calidad (mantequilla  y harinas de primer orden, huevos frescos, agua de azahar, así como la ralladura de naranja  y la mejor almendra, nos aseguran). Para no resistirse, vaya.

La Rosconada (Mercado de la Paz, Ayala 28, 914 35 71 70): una arquitecta metida a repostera fue quien impulsó en 2010 este original obrador en el que es posible encontrar roscones todo el año. En invierno encontramos los sabores más tradicionales, pero hacen roscones en función de la temporada (en verano, por ejemplo, son más frescos). También venden los agujeros de los roscones y aceptan encargos.