Los mejores desayunos de Barcelona

No tenemos muy claro que el desayuno sea la comida más importante del día pero sí que estamos seguros de que, si es bueno, la sonrisa quedará reflejada en tu cara hasta la hora de dormir. Esta semana hemos hecho una selección de algunos sitios en Barcelona donde disfrutar de un desayuno de maravilla para todo tipo de gustos, desde esmorzars de forquilla hasta la mejor bollería. Porque puedes ser de dulce o de salado pero todo el mundo se merece amaneceres felices comiendo cosas muy pero que muy ricas.

Granja La Pallaresa (Carrer de Petritxol 11 – 933 02 20 36 – Barrio Gótico)
Fundada en 1947, elabora día a día artesanalmente productos como la crema catalana, el arroz con leche o el flan de huevo; pero por lo que es realmente conocida es por su suizo, un contundente y delicioso chocolate con muchísima nata que se puede acompañar con ricos churros, bizcocho o ensaimadas. Las mesas son pequeñas y están muy juntas pero eso forma parte del encanto de este local servido por camareros a la vieja usanza

 

Bar Seco (Passeig del Montjuic 74 – 933 29 63 74 – Montjuic)
Tras las vidrieras que dejan pasar la luz natural y con un buen hilo musical de fondo, el Seco apuesta por alimentos ecológicos de kilómetro cero a un precio imbatible. Es un espacio que se puede disfrutar durante todo el día y en cualquier formato y esto ha hecho que los desayunos saludables que sirven se hayan hecho famosos con sus patés vegetales para bocadillos, zumos energéticos… y mucho más.

Granja Viader (Carrer dén Xuclà – 933 18 34 86 – El Raval)
Es una de las granjas más antiguas de la ciudad (1876) y en su obrador elaboran cada día nata montada, quesos frescos, mató, flanes, crema catalana, churros con chocolate y mucho más. La decoración nos trasladará a hace más de 50 años gracias a sus suelos hidráulicos y su enorme expositor y es que allí podremos consumirlo o llevárnoslo donde queramos, pues además de todo lo que ellos producen también cuentan con productos típicos de la zona (mantequilla, miel, embutidos…). Todo un viaje al pasado más delicioso.

Gut (Carrer del Perill 13 – 931 86 63 60 – Gràcia)
Tras una impoluta y esmerada decoración en blancos y maderas claras Gut, con su estética nórdica, desprende tranquilidad y paz. Su cocina es principalmente mediterránea con ciertos dejes asiáticos e internacionales pero fundamentalmente basada en el mundo vegetariano aunque no exclusivamente. El pan está hecho por ellos mismos cada día igual que la bollería y los desayunos se sirven de 8:30 a 12:00, tanto en versión dulce como salada. Atentos celíacos: tienen unos bocadillos especiales para quitarse el sombrero.

La Esquina (Carrer de Bergara 2 – 937 68 72 42 – El Raval)
Se define como kitchen&coffee, un restaurante singular donde atienden desde el desayuno hasta la hora de dormir. Un lugar “con alma” que cocina como una abuela contemporánea en un espacio de iluminación de diseño con cierto aire industrial.Para ellos la calidad del café es muy importante por lo que cuentan con baristas profesionales que maridan sus bebidas con una carta que destaca por la materia prima y ciertos toques británicos (su chef es londinense). Para desayunar o para el brunch, no hay que perderse los huevos royale o el kedgree, repetirás.

Bar Pinotxo (Mercat de la Boqueria, Carrer La Rambla 89 – 933 17 17 31 . El Raval)
Es una barra de bar de mercado pero siempre está abarrotada y es que desde que Ferrán Adriá admitió que era uno de sus rincones favoritos su éxito no ha hecho más que multiplicarse, y merecidamente. Aquí practican los esmorzars de forquilla, almuerzos contundentes para empezar el día con fuerza y felicidad, pues tras probar su cap i pota o sus garbanzos con butifarra todo el resto ya dará igual. Habrá cola, no es lo más cómodo del mundo pero el trato es súper agradable y los precios comedidos a pesar de la fama.

Can Dendê (Carrer de la Ciutat de Granada 44 – 646 32 55 51 – Poblenou)
Las raíces brasileñas de Patricia Leone, precursora de este proyecto, quedan bien claras en lo que Can Dendê ofrece: una cocina sana, fresca y sobria con destellos de su Sao Paulo natal. Uno de los hits de este acogedor y moderno local es su brunch, que lo sirven todos los días siendo además muy variado: desde huevos benedict a pao de queijo pasando por unos tomates verdes fritos o por pancakes dulces o salados. No se puede reservar así que las colas a veces son largas, pero la espera merecerá la pena.

Norte (Carrer de la Diputaciò 321 – 935 28 76 76 – Eixample)
Tres amigos, licenciados en filosofía, periodismo e historia del arte, se hicieron con este coqueto bar en un esquinazo para reelaborar platillos de origen gallego y vasco fundamentalmente. Son toda una potencia en desayunos y almuerzos y es que desde las 8 de la mañana sirven unas tortillas y revueltos espectaculares y sus tostadas con mermelada casera tienen casi club de fans. Además, todo el vegetal de temporada es ecológico.

OMA Bistrot (Carrer del Consell de Cent 227 – 933 48 70 49 – Eixample)
Mucha luz, una situación privilegiada y el aire industrial de OMA Bistrot, hacen que cualquiera quiera entrar por sus puertas. Su oferta dura todo el día y cuenta con un personalizado Café El Magnífico apostando fuertemente por el producto local. Tanto los desayunos como los brunch son su fuerte con versiones saladas pero también un sinfín de dulces caseros. Además, los amantes de la cerveza estarán felices aquí pues cuentan con seis tiradores de cervezas artesanales nada comunes comercialmente, ¡un tesoro!

Epicerie (Carrer de Pau Claris 145 – 934 96 19 28 – Eixample)
El chef Romain Fornell (estrella Michelín en Caelis) está detrás de este pequeño salón, ya famoso por sus crêpes y su pastelería francesa. Para los crêpes, encontraréis opciones saladas, de jamón y queso o mozzarella y tomate, y dulces, con frutos rojos, nata y fresa, chocolate… Para llevar, tienen una opción de take away, además de vender ciertos productos in situ.

 

¿Eres más de desayunar tarde? Visita nuestra colección de Brunch en Barcelona para conocer los mejores sitios para este almuerzo o si te gusta empezar el día con algo salado, conocer los mejores bocadillos de Barcelona también te será muy útil.

Restaurantes donde disfrutar de buen producto

Una verdad universal es que la calidad garantiza el éxito. Con la gastronomía ocurre lo mismo. Aquellos restaurantes que llevan años ofreciendo la mejor materia prima, que cuidan la selección de sus productos, su procedencia… suelen ser los mejor valorados entre una oferta amplia y variada que en Madrid crece sin parar. Pero ellos ahí siguen. Muchos convertidos ya en verdaderas instituciones. A continuación os dejamos aquellos restaurantes donde degustar buen producto: carnes, mariscos, verduras, pescados, y con el otoño, setas y carne de caza. Donde esté lo bueno, ¡no hay lugar para las dudas!

Carne

Casa Julián de Tolosa (Calle Ibiza 39, 910 60 72 10): Es el tercer asador de la familia Gorrotxategi . Encontrarás un restaurante moderno con interiorismo de Lázaro Rosa Violán y una oferta gastronómica con la parrilla y el producto de calidad como señas de identidad.

 

Askua Barra (Calle Arlabán 7, 915 93 75 07): cocina de mercado donde el producto es el protagonista, siguiendo así la estela de su homónimo valenciano, Askua. Y todo por conseguir los sabores más puros. Emplean técnicas que lejos de enmascarar la esencia de la materia prima, la ensalza. Rabo de toro, callos, chuleta de lomo alto o bajo de vacuno mayor, chuleta de Cárnicas Premium y steak tartar. ¡Un festín carnívoro que te quitará los sentidos!

 

Vaca Nostra (Paseo de la Castellana 257, 913 78 88 06): son carniceros y te asesoran sobre la carne que más te llame la atención. Chuletón de lomo alto o bajo a la parrilla (felckvieh-simmental de Baviera o rubia gallega), bueyes de razas autóctonas (preguntar sobre razas disponibles), de países lejanos (Angus Black de USA, Wagyu de Japón) y otras elaboraciones de carnes como el carpaccio de lomo de vaca, steak tartar picado a cuchillo y condimentado al momento, rabo de vacuno…

 

Carnes y pescados

Nájera (Calle Claudio Coello 116, 915 43 10 82): si algo destaca en Nájera es la calidad de todos y cada uno de sus productos. Ramón, el dueño, acude a diario al mercado para comprar la carne y el pescado frescos, siempre en busca de la mejor materia prima para ofrecer raciones y platos exquisitos donde el sabor prima, sin atisbo de pretensiones gastronómicas. Gambas, langostinos, las “kokotxas” de merluza, las chuletillas de lechal, los cortes de buey a la plancha…

 

El Qüenco de Pepa (Calle de Henri Dunant 21 – 23, 913 45 10 84): aquí tampoco enmascaran el producto… porque cuando éste es bueno, ¿para qué maquillarlo? Y es que la cocina de Pepa es como ella, sencilla. El secreto está en la materia prima: los pescados y mariscos llegan a diario de La Coruña, las carnes proceden de Galicia y la sierra de Madrid, y sus famosos tomates, únicos por la recuperación de semilleros de más de un siglo y hortalizas que cultivan en su huerta.

 

Setas

El Imperio (Calle de Galileo 51, 915 49 51 71): el otoño nos trae muchas alegrías gastronómicas, una de las más apreciadas, la micología. Pues bien, este restaurante es conocido por su especialidad en setas. Se trata de uno de los más famosos templos de la micología madrileña. Perfecto para todos los que quieran disfrutar de una materia prima excepcional. Setas para todos los públicos, incluso para los que buscan variedades menos vistas. Un imprescindible.

 

Verduras

La Manduca de Azagra (Calle de Sagasta 14, 915 91 01 12): este restaurante nació en un pueblo de Navarra y se trasladó a Madrid sin perder las raíces. El mismo equipo que lo abrió trajo consigo los mejores productos, sobre todo verduras. Hoy se ha convertido en un punto de encuentro para los más sibaritas por sus exquisitas alcachofas, los espárragos o los míticos pimientos de cristal con huevo frito.

 

Pescado

El Filandón (Carretera Fuencarral – El Pardo (M-612) Km.1,9, 917 34 38 26): el pescado aquí llega directamente desde Pescaderías Coruñesas. Se declaran verdaderos “apasionados de los productos del mar” y, por ello, buscan constantemente la mejor pesca del día. Merluza de anzuelo (cogote o cola), pixín, lenguado Evaristo, rodaballo, besugo de la pinta… Elijas la opción que elijas, te dejará con ganas de volver pronto.

 

Marisco

Marisquería El Cantábrico (Calle Padilla 39 , 914 02 40 87): es una de las marisquerías de referencia de la ciudad. La calidad de sus mariscos y pescados es innegable, con especialidades como: las gambas blancas de Huelva los percebes, centollos, langostinos, nécoras, ostras o los salazones …

 

Restaurante El Pescador (Calle José Ortega y Gasset 75, 914 02 12 90): desde 1975, han logrado trasladar Galicia a Madrid a través de sus pescados y mariscos, así como otros productos de la tierra. Gracias a la calidad de los mismos y a la cuidada elaboración de sus platos, hoy El Pescador es considerado un digno representante de la alta cocina con marisco en Madrid. A diario, reciben desde Pescaderías Coruñesas pescados y mariscos que son cocinados siguiendo la mejor elaboración, sin enmascarar el producto.

 

Caza

Lakasa (Plaza Descubridor Diego de Ordás 1, 915 33 87 15): con la llegada del otoño, tampoco podemos olvidarnos de la carne de caza. Un imprescindible de la cinegética es este ya afamado restaurante. Y es que la temporada de caza es un momento capital en la cocina de Lakasa, y lo demuestra con platos como el tartar de corzo, la tórtola asada o el grouse con salsa al Savagnin.

 

 

Son muchos más los restaurantes que ofrecen buena materia prima. Explora nuestro listado de Restaurantes con materia prima en Madrid, donde descubrirás sitios donde comer mejor que bien.

Endulza el Día de Todos los Santos

En Valencia por estas fechas la tradición repostera manda. Las pastelerías de la ciudad elaboran dulces típicos para el Día de Todos los Santos: panellets, huesos de santo, buñuelos de viento… así como sus especialidades, las que ofrecen durante todo el año y que son una apuesta segura. Y es que no hay nada mejor que entrar en calor y celebrar cualquier ocasión especial con un buen postre. No os perdáis esta selección con algunas de las mejores pastelerías de Valencia, a la que sumamos una de las más TOP de Alicante, donde encontraréis dulces irresistibles para disfrutar estos días.

 

La Rosa De Jericó (Calle Hernán Cortés 14 – El Pla del Remei): para muchos se trata de una de las mejores pastelerías de Valencia. Sin olvidar la innovación, en Jericó mantienen la tradición – desde que abrieron sus puertas en 1980 – así como las materias primas valencianas en cada una de sus elaboraciones. Para la festividad de Todos los Santos preparan buñuelos de viento, huesos de santo y panellets para todos los gustos y sabores.

 

Pastelería Montplá (Carrer de Pizarro 32 – El Pla del Remei): llevan desde 1973 ofreciendo pan, bollería, pastelería dulce y salada, todo 100% artesanal. La filosofía de trabajo de Pastelería Monplá es “la ilusión y la implicación en la elaboración de todos sus productos”. Triunfan sus dulces en época de Pascua y los pastelitos de Sant Donis, pero también en el resto de festividades.

 

Limón y Merengue (Calle de Sueca 6 – Russafa): “días especiales, merecen dulces únicos”. Lo dejan bien claro. Así que para fechas señaladas, nada mejor que llevarte uno de sus productos, sobre todo las tartas.

 

Forn Velarte (Calle Vicente Puchol 47): ya son 130 los años que lleva este horno tradicional ofreciendo, la que consideran la mejor repostería y los mejores panes de la ciudad, y es que ostenta el distintivo oficial “Horno Tradicional” otorgado por la Confederación de Panaderos de la Comunidad Valenciana. Su filosofía es la de conservar por completo los sabores y aromas de los productos tradicionales. No te pierdas sus calabazas de todos los santos rellenas de chocolate.

 

La Tahona del Abuelo (Carrer dels Àngels 84): comenzó sus andaduras por allá en el año 1886 en el Cabanyal, probablemente el comercio más antiguo del barrio y de los de Valencia. Endulzan la fiesta de Todos los Santos y Halloween con panellets, huesos de santo y buñuelos de viento rellenos de nata, trufa y crema. Hoy cuenta con 3 obradores en la ciudad.

 

Cómete Barcelona entre dos panes

De autor, de toda la vida, de inspiración oriental, cocinados a fuego lento y chorreantes de salsa barbacoa o rellenos de los guisos que podría preparar tu abuela: la oferta bocadillera de Barcelona es interminable, por suerte para todos los que pensamos que todo sabe mejor si se come con pan. En esta lista están algunos de nuestros locales y bocatas favoritos: no les cojas demasiado cariño, porque te los habrás comido antes de que te dé tiempo a pedir más servilletas.

 


Entrepanes Díaz (Carrer de Pau Claris, 189 – Diagonal)
Técnicas y materia prima de alta cocina metida en un bollito crujiente de miga esponjosa elaborado por el Forn de Sant Josep: eso -además de un servicio inmejorable- es lo que vamos a encontrar en Entrepanes Díaz. Su bocata de calamares se caracteriza por una fritura ligerísima y crujiente, y va aderezado con una mayonesa de su propia tinta y un poco de perejil. El Antxon es pura lujuria, chistorra, crujiente de patata y huevo a baja temperatura. Consultad la pizarra para descubrir el resto de la carta, y acompañadlos con ensaladilla rusa, sus bravas horneadas o una ración épica de callos con garbanzos.

 


Can Conesa (Carrer de la Llibreteria, 1 – Jaume I)
Un clásico que ya ha alimentado a varias generaciones -abrieron en 1951- desde su pequeño local al lado de la Plaça Sant Jaume. Aunque también hacen bocadillos fríos -el clásico pa amb tomàquet con jamón, queso, longaniza o butifarra- destacan sobre todo por su estupendo dominio de la plancha. Su hamburguesa de las de toda la vida, de las que se nota la calidad de la carne, el queso fundido y la cebolla pochada redondeando el conjunto, la butifarra de calçots -solo en temporada, aún puedes probarla- o el Thüringuer, de bratwutrst con chucrut son algunos de los motivos para volver a su barra una y otra vez.

 


Bar Fidel (Carrer de Ferlandina 24 – Universitat)
Encontrar mesa en el Bar Fidel en fin de semana es casi más difícil que hacerlo en el Celler de Can Roca. El secreto de su lleno absoluto está en sus bocadillos, que lleva un buen montón de años alimentando a los parroquianos del Raval con sus bocadillos creativos. Con queso, jamón canario, salchichas al vino o pollo especiado como base -además de los ´gambusinos’ y ‘gourmet’, dan para no repetir aunque vayas muy a menudo. También tienen ensaladas, unas bravas campeonas, menú de mediodía y otros platos caseros como arroces o canelones.

 


Sagàs, pagesos i cuiners (Pla de Palau, 13 – Barceloneta)
El concepto que da forma a Sagàs, pagesos y cuiners, pivota alrededor de un pequeño pueblo del Berguedà del mismo nombre en el que se encuentra Cal Rovira, una pequeña explotación ganadera donde se crían todos los animales que llegan a estos deliciosos bocadillos. Oriol Rovira, el pequeño de la saga, parte de ese impecable producto y lo lleva de paseo por el mundo en forma de porchetta con el jugo de su cocción en coca de Folgueroles o un potente Bánh Mì vietnamita. También hay pescado, calamares y oferta vegetariana, además de múltiples acompañamientos.

 


Chivuo´s (Carrer Torrent de l’Olla, 175 – Fontana)
Cinco bocadillos -más alguno en rotación- son la base de la carta de Chivuo´s, y la verdad es que no hace falta más. Su pulled pork es de los más conocidos a fuerza de prodigarse con éxito por todos los eventos de street food de la ciudad, pero el Philly Cheese Steak, la hamburguesa y el Tuna Melt también merecen atención. El de Torrent de l´Olla fue el primero en abrir, pero ya tienen dos locales más en el Raval y l´Eixample: escoge el que te quede más cerca y deja que su sustanciosa salsa te caiga en churretes hasta los codos mientras pruebas su selección de cerveza artesana. Vale la pena.

 


Pastrami Bar/Paradiso (Carrer de Rera Palau 4, – Barceloneta)
Mucho ha llovido desde que los creadores de Rooftop Smokehouse empezaron a hacer pruebas de ahumados en su patio con un barril como toda herramienta. Desde entonces han aprendido a hacer el mejor pastrami de Barcelona, y en su Pastrami Bar puedes probarlo en un soberbio bocadillo. Los de panceta con kimchi, ternera a baja temperatura con mostaza de cerveza y caballa ahumada con ensalada de remolacha piden una segunda, tercera y cuarta visitas. Si cuando termines empujas la nevera roja que hay a la derecha de la barra, te llevarás una sorpresa (en forma de delicioso cóctel).

Todo comenzó en la barra de aquel bar…

Para muchos la olvidada, la segundona, el último recurso. La de que: “si no queda más remedio nos ponemos en la barra”. Para otros la elegida, la deseada, la que te deja libertad de movimiento y te hace ver otra perspectiva de las cosas. Cómplice de risas y llantos, testigo de declaraciones de principios, declaraciones de amor y declaraciones sin más. Si las barras hablaran… ¡Qué no dirían! Sea como sea, defensores y detractores, ¡todos!, tenemos buenos recuerdos vividos en ellas, y los entendidos en el deporte de la barra fija dicen que al otro lado de la barra las cosas se ven de otra manera. Nuestro particular homenaje a ellos resumido en ocho barras de bar valencianas que sí o sí, hay que visitar. Porque como decía Fito: tras la barra del bar, una vida se va…

 

Rausell (Calle Ángel Guimerá, 61 – Valencia)
La amplia barra de este espacio gastronómico (asentado en Valencia desde 1948) te da la bienvenida nada más entrar por la puerta. A los fogones la tercera generación de cocineros expertos que transforman productos de calidad (de mercado, mediterráneos, naturales, tales como carnes con Denominación de Origen y pescados y mariscos frescos traídos a diario de la Lonja) en una  cocina sencilla y sabrosa  dedicada  a satisfacer a sus clientes. Son especialistas en tapas valencianas (no dejéis de probar sus patatas bravas) y arroces. Un lugar imperdible, con una situación envidiable, ya que está a cinco escasos minutos del centro.

 

Central Bar (Plaza del Mercado, 6. Mercado Central - Valencia)
Sin duda un lugar muy especial en la ciudad valenciana, ya que se encuentra dentro del emblemático e histórico Mercado Central de Valencia. Si hablamos de barras, no tiene una, sino dos, en las cuales podrás encontrar una cuidada selección de bocadillos (el ‘Ricard Camarena’, el ‘Canalla’, el ‘Mary’, el de ‘Tonyineta’…), tapas y platos para poder desayunar, almorzar o comer. Avalado por el sello Ricard Camarena, ofrecen una oferta gastronómica variada y cambiante, ya que son fieles a los productos de temporada.


Casa Manolo (Paseo Marítimo, 5. Daimús – Valencia)
Este restaurante de cocina marinera, cuenta con el Mediterráneo como referente, tanto gastronómica como literalmente hablando: cocina creativa pero muy fiel a los sabores de siempre con un enclave privilegiado frente al mar. Una barra espectacular, de varios metros de largo, con unas vistas espectaculares al mar. Albergan también la opción low cost del negocio gracias a “Daily Gastrobar”, ccon el cual pretenden demostrar que comer bien, antes que un lujo, puede ser un placer cotidiano y asequible,  ¡Cero excusas!

 

Mercatbar (Calle de Joaquín Costa, 27 – Valencia)
Mercatbar es la particular manera que tiene Quique Dacosta de acercar su trabajo y conocimientos culinarios al mundo; calidad de primera a precios asequibles para todos los bolsillos. Inaugurado en 2010 con el sello de “Gastrobar”, el primero de la capital valenciana, está ambientado en una típica plaza de mercado. Pensado para tapear a gusto (bien sea en barra, en mesa o en su preciosa terraza) platos tradicionales de España y de otras partes del mundo. Cada nueva creación está inspirada en una historia o un recuerdo de cada uno de los viajes el chef. Un imprescindible.

 


La Sirena (Avenida de Madrid, 17. Petrer – Alicante)

Este restaurante alicantino, destaca por la calidad de su cocina tradicional, con sello de autor, firmado por María del Carmen Vélez. Con especial acierto en pescados y mariscos (muy atentos a sus gambas rojas), su variada gastronomía abarca varias especialidades. Una barra de las de toda la vida, de las de antaño, en la que da gusto sentarse y disfrutar.


El Portal Taberna & Wines (Calle Bilbao, 2 – Alicante)
Si te apetece combinar tapas, con platos gastronómicos, vinos y copas en un ambiente informal, divertido y elegante,  El Portal Taberna & Wines es tu bar, y tu barra. El chef Sergio Sierra pone toda la carne en el asador, en platos cuidadosamente elaborados y decorados con detalle, con una mezcla de colores, olores y sabores que no te dejará indiferente. De influencia neoyorquina, su cocina es de clara influencia mediterránea, donde por encima de todas las cosas, prima el disfrute de los sentidos (y el tuyo propio).

 

Son seis opciones, muy diferentes entre ellas, pero con algo en común; son infalibles. Por si se te quedan cortas te dejamos los mejores bares y restaurantes valencianos para tapear.

 

Como siempre, nosotros te decimos dónde darte un buen homenaje culinario (bien sea en mesa o en barra). Las ganas y la compañía ya las pones tú.

¡Los buenos momentos están asegurados!  :)

Los mejores platos Made in Spain de Madrid

La cocina más cosmopolita con el street food como protagonista, la obsesión por lo sano (se llama ortorexia, amigos), el contradictorio flexitarianismo, el cada vez más sofisticado take away o las singles tables donde no tienes más compañía que la tablet, son algunas de las tendencias de este año y el que está por llegar. Sin embargo, también se recuperan las recetas típicas españolas para convertirlas en… ¿otra moda gastro? Sea como fuere, la cuestión es que siguen ahí y, a no ser que nos volvamos un poco más locos de lo que estamos, nunca morirán. Hoy nos ponemos en el papel de “cuñaos” y os recomendamos algunos de los restaurantes de Madrid donde preparan los mejores platos Made in Spain: tortilla de patatas, paella, albóndigas, pucheros, guisos… ¡Olé que arte!

 

Una de paella, por favor

Aynaelda (Calle los Yébenes 38, 917 10 10 51): comenzó sus andadas en Madrid para ofrecer un espacio donde disfrutar de dos pilares de la dieta mediterránea, el arroz y el vino. Un maridaje que les ha funcionado genial gracias a su buen hacer en la cocina. Proponen una carta amplia donde destaca la paella valenciana pero también otros arroces: el de la casa, con bogavante, con verduras, señoret, de hongos con ibéricos… Es una buena opción para comidas o cenas de trabajo u ocasiones especiales, y es que además de la amplitud del local, ofrecen distintos menús para grupos a buen precio.

 

Casa Benigna (Calle de Benigno Soto 9, 914 13 33 56): a diferencia del anterior, este es un pequeño restaurante familiar, pero les une su especialidad, los arroces. En este caso, arroces secos a la valenciana y ahumados artesanales, que los sirven en el centro de la mesa en patella, una sartén de diseño propio de cobre macizo. Por ello, con los años, se ha convertido en una “patellería”, un nuevo concepto de restaurante, porque como dicen ellos mismos: “allí en donde haya una pizzeria, cabe una Patelleria”.

 

Al rico cocido madrileño…

Nuevo Horno de Santa Teresa (Calle Santa Teresa 8, 913 08 05 90): a pesar de su “look”, no es un sitio bonito que digamos… lo importante es el interior, ¿no? En este caso, el protagonista es el cocido. Para empezar, destacar el precio, y es que es una de las opciones más económicas a la hora de disfrutar de un buen cocido: tres vuelcos por 19 euros. Y, para continuar, el delicioso guiso, que consiste en la sopa, acompañada de piparras, olvias, cebolleta y una crema de berenjena; los garbanzos y las verduras, aliñados con salsa de tomate y comino; y por último, la carne, con morcilla de cebolla, tocino, panceta, morcilo, chorizo, jamón, pollo y tuétano. ¡Boooomba!

El Charolés (Calle de Floridablanca 24, San Lorenzo de El Escorial, 918 90 59 75): una excursión a San Lorenzo de El Escorial bien merece la pena -las razones son múltiples- si es para degustar el cocido de El Charolés. Su esmerada elaboración, cocinado con la mejor materia prima, lo han convertido en “el mejor cocido del mundo”, recomendado por La Asociación Gastronómica de España. Ellos mismos lo llaman “el gran cocido”, por lo contundente que es y porque está de rechupete. Quien lo prueba, repite.

 

La rusa adoptada

Casa Perico (Calle de la Ballesta 18, 915 32 81 76): “Casa Perico. Donde todo lo que se come y bebe está rico”. Toda una declaración de intenciones. Tiene una clientela fiel, y los que lo visitan por primera vez, se convierten inmediatamente en fieles. Muchas son las razones: su merluza a la romana, la tortilla de patatas, los callos a la madrileña, las croquetas, los guisos… y, cómo no, “la ensaladilla de moscú”, o lo que es lo mismo, la ensaladilla rusa. Con la cantidad de mayonesa perfecta y los ingredientes justos.

Celso y Manolo (Libertad 1, 915 31 80 79): en esta tasca madrileña ofrecen las mejores ensaladillas de Madrid. En plural porque propone diferentes versiones: la receta original, de anchoas, con ventresca y otra con caviar del Valle de Arán. Y es que cuando uno apuesta por mimar el producto y por pequeños productores y proveedores especiales, el resultado final se nota.

 

Rabo de toro y callos, no apto para estómagos delicados

Restaurante Casa Salvador (Calle de Barbieri 12, 915 21 45 24): esta pequeña taberna taurina, situada en pleno centro de Madrid, fue fundada por Salvador Blázquez en 1941. Ava Gardner, Alain Delon o Ernest Hemingway, han sido algunos de los personajes que han desfilado por el restaurante y han degustado sus guisos. Entre los platos estrella, destacan los potajes, la merluza rebozada (muy TOP), los callos a la madrileña y, sobre todo, el estofado de rabo de toro.

Casa Lucio  (Calle Cava Baja 35,  913 65 32 52): nombre sugerente, sí señor. Aunque Lucio es famoso por sus huevos (bromas aparte),  hoy nos centramos en los “callos de Lucio” y probablemente tenga más mérito cocinar bien unos callos que unos huevos con patatas. Aquí los preparan exquisitos, melosos y bien potentes.

En busca de la mejor tortilla de patatas

Bar Casa Dani (Calle Ayala 28, 915 75 59 25): muy difícil conseguir mesa en este puesto del Mercado de la Paz. ¿Por qué? Por una razón más que obvia: su tortilla de patatas. Probablemente su pincho de tortilla es lo que le hace merecedor de las cinco estrellazas que le han dado nuestros usuarios. Jugosa, sabrosa y en su punto. Sobran las palabras.

Txirimiri (Calle del Humilladero 6, 913 64 11 96): bar, taberna y restaurante, tres en uno. Famoso por sus pintxos y raciones para comer en la barra o en mesa. Sin embargo, sobre todo, es conocido por su tortilla de patatas que cocinan como en el Norte, con buena materia prima y poco hecha, con las patatas en su punto de cocción. Tienen más locales en Madrid.

 

Abrígate y ¡dale a la cuchara!

La Ancha (Calle de Zorrilla 7, 914 29 81 86): llevan desde 1930 ofreciendo cocina tradicional. Recomiendan el escalope de ternera, la tortilla guisada con almejas o callos, los dados de merluza con salsa de chipirones y… sus lentejas, of course. Y ahora que viene el frío, ¡sabrán mejor que mejor! Estofadas con morcilla asturiana, chorizo, patatas, zanahoria, puerro, cebolla, laurel, pimentón y aceite de oliva. Nueve euros el “platazo” de lentejas.

 

Albóndigas, “almóndigas” o cómo desee

La Taberna de Pedro (Calle de Montalban 3, 914 57 33 63): ¿todavía crees que las albóndigas de tu madre son las mejores del mundo mundial? Pues quizá estás en lo cierto pero antes de confirmarlo tienes que probar las de aquí. Sus albóndigas de ternera estofadas con patatas fritas es un manjar de los dioses. Bien grandes con una salsa fina, donde destaca el sabor del pimiento verde.

Taberna Cachivache (Calle Serrano 221, 917 52 41 76): mención especial se llevan las albóndigas de aquí, hechas con butifarra del valle de Arán y con salsa de trufa. Suma puntos un ligero rebozado y, cómo no, esa salsa de trufa. Bien merece la pena darse el capricho y probarlas.

 

Una oda al marmitako

Pelotari (Calle de Recoletos 3, 915 78 24 97): esta restaurante es ya todo un clásico de la cocina vasca. La verdad es que quedarás satisfecho con cualquiera de las opciones que elijas… pero nos toca recomendarte su marmitako, con bonito del norte que se incorpora al guiso con pimiento rojo, verde y choricero.

 

Y para completar esta folclórica selección, consulta nuestros listados de  Los mejores cocidos de Madrid, Las mejores ensaladillas de Madrid, Dónde comer casquería en Madrid o Dónde comer fabada en Madrid.

Los mejores chiringuitos de Valencia

El mejor plan que hay en verano en Valencia se encuentra en los chiringuitos, ya sea para tomar un aperitivo, comer una paella, echarse una siesta en las tumbonas, refrescarse con un helado, disfrutar de unos cócteles, echarse unos bailes… Las opciones que esconde un chiringuito para pasarlo bien, y relajarse, son muchas. A pie de playa, con piscina, camas balinesas, zona chill-out, espacio infantil… aquí te dejamos una selección con los mejores “quioscos” estivales de Valencia.

 

Calipso Chiringuito (Av. d’Itȧlia 2A – Sagunto): en la Playa d’Almardá de Sagunto se encuentra este chiringuito que cada año comienza la temporada estival con música en directo, dj’s, teatro y actividades para los más peques de la casa. Además de bebidas, ofrecen comida rica para compartir como nachos, hummus o pizzas. Aquí van más allá y proponen una experiencia para que disfrutes de las tardes veraniegas, y sus correspondientes puestas de sol, con buena música y un ambiente de lo más mediterráneo.

Elocho (Calle de la Patacona – Alboraya): “es tu momento en la playa”, concretamente en la Playa de la Patacona en el municipio de Alboraya. Un chiringuito de los de toda la vida donde además de unas cañas o unos cócteles, también podrás disfrutar de batidos de fruta natural o arroces (por encargo) y… ¡conciertos en directo!

 

A la Bartola Beach (Paseo Marítimo de la Patacona 83 – Alboraya): también en la Playa de la Patacona, en Alboraya, se encuentra este chiringuito. Su nombre lo dice todo, aquí se viene a “tumbarse a la bartola”, a relajarse, a disfrutar, a no hacer nada más que pasar un buen rato y descansar. Fiesta, gastronomía y buen rollo es lo que te espera en este bonito rincón. Un motivo más para ir “A la Barola”: el respeto por el medio ambiente.

 

La Calita (Playa Dossel s/n – Cullera): si prefieres una opción más “alternativa”, en cuanto a chiringuitos se refiere, toma nota. Hablamos de La Calita, en la Playa Dossel de Cullera, un sitio estupendo para asistir a conciertos y descubrir bandas poco conocidas pero con mucho talento; y por las noches pasa un buen rato con los monólogos que organizan. Relax y diversión aseguradas, un plan perfecto para disfrutar con amigos, en pareja o en familia. Whoever.

 

Sol i Lluna (Calle Riu – Xeraco): nos encontramos ante un “oasis” en la orilla de la Playa Xeraco donde disfrutar tanto de día como de noche de momentos mágicos al lado del Mediterráneo así como de un buen aperitivo tumbado en una hamaca mientras contemplas el mar, todo esto acompañado de unos refrescantes cócteles o granizados y la mejor música chill out & soulful house. Además de conciertos, proponen noches de monólogos, barbacoas, actividades infantiles… ¡y más! También sirven paellas (previa reserva).

 

Playa Varadero Beach Club (Avinguda de la Pau – Gandía): está situado en pleno corazón del Puerto de Gandía, en el barrio marítimo de Grao de Gandía. Si lo que buscas es comer bien y pasar un rato de lujo, este es tu sitio. Camas balinesas, gastronomía, coctelería y una playa artificial, para que no eches nada en falta. Entre sus actividades destacan los monólogos, las sesiones de dj’s en directo y algún que otro espectáculo. Un marco idóneo para celebrar todo tipo de eventos: desde bodas, cumpleaños, afterworks…

 

Oli ba ba (Carrer de Roderic de Osona s/n – Oliva): lleva desde 1984 abierto y es considerado EL CHIRINGUITO de la localidad de Oliva. Llaman la atención las dos figuras monolíticas que nos dan la bienvenida, otorgándole un aire tribal al ambiente. Sobre la arena de la Playa de Oliva disfrutarás de aperitivos, cócteles, paellas y hamburguesas, helados, granizados o de una cabezadita en alguna de sus hamacas. Todo esto en un ambiente único, amenizado por el día por música chill out y por las noches por el mejor electro y minimal.

 

La Más Bonita (Passeig Marítim de la Patacona 11 – Alboraya): regresamos a Alboraya, a la Playa de la Patacona. Este chiringuito/restaurante/cafetería está inspirado en la típica casa de Formentera, de construcción rústica, paredes blancas, vigas a la vista, techos altos… Su espacio dispone de tres ambientes diferenciados: el restaurante, el patio interior y la terraza con vistas al mar y cómodos sofás donde relajarse. Como dicen ellos mismos, aquí te ofrecen “la mejor manera de disfrutar de un día mediterráneo”, y es que desde por la mañana hasta la noche – después de un baño en la playa o un paseo marítimo – proponen desde desayunos, batidos naturales, cocina casera (recomiendan los nachos en salsa), combinados con o sin alcohol… ¡y más!

 

Si lo que te apetece después de un día de playa es darte un homenaje y disfrutar de una buena paella, toma nota con este listado de Las mejores paellas de Valencia.

Helados para derretirse

Pocas cosas alegran un día de calor como un buen helado. Cremosos y dulces los clásicos como el turrón, la avellana o el chocolate y frescos y afrutados los sorbetes más ligeros (los nuevos sabores como el jengibre o la albahaca están a la orden del día, y se agradece). Seas de unos o de otros, Barcelona ofrece una buenísima selección de heladerías artesanas en las que refrescarse degustando productos de primerísima calidad: echa un vistazo a nuestra lista y podrás ir a tiro fijo.


Cremería Toscana (Carrer de Muntaner, 161 – Hospital Clínic)
Helados artesanos italianos de manual, un montón de opciones cremosas y tradicionales -turrón, avellana, diferentes chocolates, tiramisú, dulce de leche y un pistacho muy a tener en cuenta- además de sorbetes con combinaciones actuales. Más allá del helado clásico en tarrina o cono preparan otras cosas muy divertidas, como sandwiches con ricas galletas caseras. En el piso superior tienen un pequeño salón con mesitas y sillas donde disfrutar in situ de postres y cafés.


DelaCrem (Carrer d´Enric Granados, 15 – Universitat)
Los helados de Massimo Pignata provocan colas que pueden dar la vuelta a la esquina, y no es para menos. Esperar unos minutos para disfrutar de sus creaciones -es conveniente preguntar siempre por los sabores de temporada, que pueden ir desde la cereza estacional hasta la rosa en Sant Jordi, el matcha o la coca de Sant Joan- es un mal menor, y vale muchísimo la pena. Distribuye y prepara helados para diferentes restaurantes de la ciudad, y es relativamente fácil encontrarle en eventos de food trucks y comida al aire libre: todo bien, pero no pararemos hasta que haya un DelaCrem en cada barrio.


Paral.lelo (Carrer de Séneca, 18 – Diagonal)
Los últimos en incorporarse a la oferta heladera de la ciudad, y seguramente los que más arriesgan escogiendo combinaciones de sabor (siempre con sorprendente éxito). Su cremoso helado de mostaza antigua se ha colado en el podium barcelonés por derecho propio, el Macondo de chocolate puro satisface sin empalagar y el ‘oro de la Mancha’ demuestra que hasta el azafrán tiene lugar en un helado si se sabe cómo tratarlo. También preparan sabores clásicos y paletas de fruta sin azúcares añadidos: la de naranja y frambuesa y la de limón con albahaca harán que cualquiera se replantee lo de que los polos son para los niños.


Gocce di latte (Pla del palau, 4 – Barceloneta)
Empezamos a hablar de Gocce di latte planteándonos una pregunta que le rondará a cualquier entusiasta heladero: ¿por qué es tan difícil encontrar en Barcelona algunos sabores clásicos como la nata? Pues aquí tienen su retiro espiritual los que disfrutan por igual de una straciatella que de un sorbete de pera, un chocolate picante o la explosiva combinación de cardamomo y jengibre (o la versión con dátiles). Si te apetece algo menos frío hay crêpes, gofres, capuccino, chocolate caliente y affogatto, además de un notable tiramisú.

 


Belgious (Rambla del Poble Nou, 24)
Si vas camino de la playa de Poble Nou -o de vuelta, todavía mejor- es más que posible que te apetezca refrescarte. Y estarás de suerte, porque tienes Belgious a la vuelta de la esquina, y allí su selección de helados naturales de sabores sorprdentes como aceite de oliva, tomillo, mojito o lo que ofrezca la temporada. Entre sus especialidades podemos destacar la Tigela, un clásico brasileño que combina la pulpa del açaí con plátano helado, zumo de naranja y cereales crujientes, que se toma a modo de bol de desayuno o merienda.


Rocambolesc (Rambla de les flors, 51 – Liceu)
Conseguir una mesa en el Celler de Can Roca no es fácil ni barato, pero para probar alguna de sus creaciones solo tienen que acercarte al Liceu barcelonés. Allí encontrará Rocambolesc, una de las heladerías en las que Joan Roca acerca su alta heladería al gran público. La decoración recuerda a la fábrica de chocolate de Willy Wonka, y lo que sale de ella también: el algodón de azúcar, las nubes caseras y otros toppings pensados para convertir el helado en una experiencia gourmet están a la orden del día. Si no estás para tanta floritura, prueba sus polos; no te decepcionarán.

 

 

Las 10 ensaladillas rusas imprescindibles de Madrid

La ensaladilla rusa, tal y como su nombre indica, es un plato tradicional y oriundo de Rusia. No sabemos en qué momento y cómo llegó a España pero lo que está claro es que hoy se ha convertido en un plato popular y habitual aquí, sobre todo en verano. Muchos son los restaurantes que han ganado el diploma a la mejor ensaladilla gracias a una elaboración cuidada y a la excelente materia prima. Tradicionales o con un toque creativo y original, las hay para todos los gustos y colores. En esta selección te dejamos esas 10 ensaladillas rusas que no debes perderte en Madrid.

 

Arahy (Calle de Alcalá 58 – Jerónimos): casi pegado a la Puerta de Alcalá se encuentra este sofisticado restaurante y nada más abrir sus puertas conquistó a los paladares más exquisitos. Su fórmula mágica es: calidad, calidad y más calidad del producto. Una buena materia prima y precios ajustados es lo que ha hecho de Arahy uno de los restaurantes mejor valorados de Madrid. Muchos son los platos que corroboran esta excelente relación calidad-precio; uno de los más demandados es su famosa ensaladilla casera con virutas de bogavante y bonito del norte. ESPECTACTULAR.

 

La Maruca (Calle Velázquez 54 – Recoletos): su ensaladilla rusa es la favorita de nuestra comunidad, y es famosa entre los madrileños más foodies. Quien la prueba, repite sí o sí. No tiene mucho misterio pero enamora; de textura suave, con abundante mayonesa y un buen toque de anchoa. Así es la ensaladilla de La Maruca, la preferida.

 

Casa Perico (Calle de la Ballesta 18 – Malasaña): en Malasaña también encontramos bares y restaurantes como Casa Perico, abierto desde 1942. Desde entonces esta casa de comidas – que ellos llaman “casa de la cuchara” – continúa ofreciendo la mejor cocina casera madrileña de la ciudad. Entre cocido, potaje de garbanzos, bacalao con tomate y otros tantos clásicos, sobresale la “ensaladilla de Moscú”: tradicional y con ese sabor que “recuerda a la de tu abuela”.

 

Casa Rafa (Calle Narváez 68 – Ibiza): otro histórico de Madrid pero en el barrio de Ibiza, muy cerquita del Parque de El Retiro, es Casa Rafa. Abrió sus puertas en 1958 y lo hizo como una pequeña bodega donde se servían raciones para acompañar a los vinos; hoy se ha convertido en un restaurante de primera categoría. Si te dejas caer por aquí no te pierdas su ensaladilla rusa, 100% clásica, con zanahoria, huevo duro, guisantes y, si es temporada, un poco de ventresca de bonito para acompañar.

 

La Malaje (Calle Relatores 20 – Embajadores): si tienes ganas de cocina sureña, no te pierdas la de este rinconcito de Andalucía en Madrid. Como dicen ellos mismos, aquí “nunca pierden el Sur” pero su ensaladilla rusa sí te hará perder el norte… Aquí la preparan con patatas cortadas en trozos grandes, acompañada de dos lomos de anchoa ahumada y otra en vinagre. Un imprescindible.

 

Nájera (Calle Claudio Coello 116 – Castellana): Ofrecen toda la autenticidad de la materia prima elaborada con un estilo inconfundible. Entre sus “platos estrella”;  destacan las croquetas, el marisco, los huevos rellenos, los callos y, cómo no, la ensaladilla rusa (ofrecen la opción de la media ración) que incorpora esa perfecta combinación de ingredientes que la hace especial y única.

 

Taberna El Economato (Calle Belén 5 – Chueca): taberna, vermutería y ¡mucho más! Un lugar donde quedar a tomar el vermú pero también para desayunar o disfrutar de un buen picoteo de tarde-noche; a mediodía proponen platos de productos de temporada y mercado así como un menú completo y económico. Su cuidada selección de conservas, embutidos o quesos nos traslada a las antiguas tabernas, donde podías degustar allí mismo los productos o llevarlos a casa. Entre los “clásicos de taberna” encontramos la “Ensaladilla Rusa Especial con Atún”; el secreto es la cocción de la patata, dejándola blanda, y una suave y cremosa mayonesa.

 

BIBO (Paseo de la Castellana 52 – Castellana): es una sensación gastronómica en Madrid. Dani García se ha ganado el aplauso de muchos y muchas con su arte en la cocina, con platos deliciosos y sorprendentes como su ensaladilla “a la andaluza”: con patata machacada, aove mayo y ventresca de atún con mayonesa. Proponen otra versión igual que la anterior pero con huevos fritos de codorniz al ajillo.

 

Celso y Manolo (Libertad 1, 915 31 80 79): en esta tasca madrileña ofrecen las mejores ensaladillas de Madrid. En plural porque propone diferentes versiones: la receta original, de anchoas, con ventresca y otra con caviar del Valle de Arán. Y es que cuando uno apuesta por mimar el producto y por pequeños productores y proveedores especiales, el resultado final se nota.

 

La Tasquita de Enfrente (Calle de la Ballesta 6 – Malasaña): si hay un sitio que destaca por su ensaladilla rusa con huevas ese es el restaurante de Juanjo López. Es uno de los platos estrella de la casa. Tampoco podemos olvidarnos de su ajoblanco o de las ortiguillas, que también tienen cabida en su carta de verano. ¡Ñaaaaaaaam!

 

¿Te has quedado con ganas de más? ¡Ni hablar! Aquí tienes nuestra selección de Las mejores ensaladillas en Madrid para que las pruebes todas.

8 heladerías que te dejarán helado

A parte de la horchata, el helado es patrimonio gastronómico de la Comunidad Valenciana. Otoño, invierno, primavera y verano, da igual la estación, siempre apetece un buen helado artesano y cremoso. En copa, tarrina, cucurucho, de sabores clásicos a otros más innovadores y exóticos, sea como fuere nos encantan, y más si su producción es 100% artesanal. ¿Quieres conocer las 8 heladerías más TOP de Valencia? ¡A disfrutarlas!

 

Heladería Llinares (Plaza De La Reina 6 – La Seu): en el casco antiguo de Valencia se encuentra esta heladería que llama la atención por su mostrador. Una exhibición de colores y sabores que no pasa desapercibida. Lleva más de 80 años ofreciendo los que muchos consideran: los mejores helados de Valencia. Su especialidad es el helado de turrón pero no sólo ofrecen sabores tradicionales también arriesgan, y mucho; helados que no te dejarán indiferente como el de tomate del perello, tortilla de patata, gazpacho… ¡hasta de paella o fabada! ¿Te atreves a probarlos?

 

Bertal (Plaza de la Reina 12 – La Seu): seis números más arriba de Llinares, se encuentra esta cafetería y heladería que comenzó como una empresa familiar con más de treinta años de experiencia y hoy cuenta con cinco locales más en la ciudad. Conocida sobre todo por su horchata – fartons incluidos – y sus más de cuarenta sabores de helados: desde los clásicos, con licor, hasta sorbetes y otros “delicatessen” (de aceite, apio, azafrán…). Y si quieres cuidar la línea ofrecen opciones más ligeras como el helado de sandía, manzana, piña o té verde. Los helados son de fabricación propia, de hecho mantienen su fábrica en Ribarroja donde los elaboran a través de métodos tradicionales.

 

Orxateria Agustí (Calle Sagunto 50 – Moncada): su nombre ya lo dice todo. Además de la horchata, sus helados son un imprescindible en Valencia, sobre todo el de leche merengada. Sin embargo, no sólo se quedan en este sabor, proponen muchos otros como el de selva negra, kinder, ferrero, nubes, pistacho…

 

Segreto Fredo (Calle Muro Santa Ana 3): esta heladería se encuentra en pleno centro histórico de Valencia, junto a las Torres de Serrano. Su producción de helados made in Italy es totalmente artesanal y natural. Concretamente están especializados en los “yogurlados”, yogures helados probióticos (0% grasas). Sobre la base del yogur helado puedes añadir los “toppings” que quieras: muesli, lacasitos, galletas, almendras, chocolate, frutas… Y también salsas como la de fresa silvestre, mango, cereza o coco. Una opción deliciosa y saludable.

 

 

 

Horchatería Chocolatería Santa Catalina (Plaza de Santa Catalina 6 – La Seu): con más de 100 años de historia, esta horchatería y chocolatería también está especializada en helados. Aunque no arriesguen con los sabores, la calidad de éstos es indudable y están la mar de ricos. No te pierdas el de leche merengada, el de pistacho, el de crema de chufa o el de turrón. Y en invierno cambia el helado por una taza de chocolate caliente y churros. Abre todos los días de la semana.

 

Helados Navellos (Calle de Navellos 15 – La Seu): también conocida como Yo! Artesano, esta heladería lleva más de treinta años en esto del arte del helado, que con el paso del tiempo han ido perfeccionando. Siempre eligen las mejores materias primas dando como resultado un helado 100% natural y artesanal. En su carta encontrarás más de veinte sabores a elegir, entre los que destacan el de avellanas del Piamonte o el de turrón de Jijona; también proponen el helado soft y podrás optar entre un auténtico frozen yogurt, frutas del bosque, vainilla o chocolate (sólo o acompañado de toppings).

 

Heladería Véneta (Calle Bordadores 8 – La Seu): con su helado de galleta de la abuela consiguieron el primer premio a mejor helado de España y se encuentra entre los siete finalistas del mundo en el “Gelato World Tour 2015″. Todos los ingredientes que utilizan son de primera categoría y ese es el secreto de la cremosidad y suavidad de sus helados. Proponen más de 100 sabores distintos y según ellos no se conforman, pretenden seguir sumando e investigando.

 

Heladería Jijonenca (Paseo Neptuno 26 – Poblats Marí­tims): Jijonenca es, desde su fundación en 1920, toda una institución de la tradición heladera valenciana y española. Su filosofía se resume en estos tres principios: “tradición, innovación y pasión”. Continúan con la herencia de sus maestros heladeros que junto con una gran dosis de creatividad hacen que sus productos sean innovadores. Y, ante todo, la pasión es su principal ingrediente. Además de los sabores clásicos (el mítico de la casa es el de turrón).

 

Amplía esta lista con nuestra selección de Las mejores heladerías y horchaterías en Valencia.