El mejor café de Barcelona

Disfrutar de un buen café debería ser un derecho constitucional, pero la realidad nos demuestra a diario a los incondicionales de esta bebida que el producto mediocre y los nulos conocimientos baristas están a la orden del día. Por suerte hay una serie de locales donde se miman desde la materia prima hasta la elaboración, pasando por el tostado, el molido, la leche o la bollería: bienvenido a nuestros santuarios cafeteros.

Nomad (Passatge Sert 12 – Born y Carrer Joaquim Costa 26 – Raval)
Más que una cafetería al uso, Nomad es un templo de todo lo que tiene que ver con el buen café. Además de preparar un expresso de categoría y potencia contrastada –si lo pides doble tienes las mejillas rojas aseguradas para un buen rato– siempre recién tostado y venderlo, también hacen cursos de formación para aficionados y profesionales, asesoran y distribuyen. Preparan un cold brew de campeonato, y tienen un servicio de suscripción, la Nomad Box, que se encargará de mandarte a casa cada mes 250 g del café más adecuado a tus gustos (previa elaboración de un test).

OnNa Coffee (Carrer Santa Teresa, 1 – Gràcia)
En este acogedor y cálido local del barrio de Gràcia solo se sirve café procedente de Costa Rica, seleccionado personalmente por su propietaria Anahí Páez. Los baristas profesionales de su equipo te guiarán entre las múltiples posibilidades para consumir su aromático producto. Además de café –o té, que también tocan ese palo– tienen buenos bowls, bagels y otras opciones para comer a mediodía, con una interesante oferta vegetariana. Para desayunar o merendar hay que probar su tarta de crema de chocolate con caramelo y naranja confitada.

Satan´s Coffee Corner (Carrer de l’Arc de Sant Ramon del Call 11 – Gótic)
Lo que ahora es una luminosa cafetería en la que además de café se sirven desayunos, sandwiches, brunch y comidas –mucho ojo cuando se dejan llevar por la influencia asiática: lo hacen de vicio– empezó siendo un rinconcito en una tienda de decoración y cosas bonitas del Raval. Allí Marcos Bartolomé despachaba lo mismo que ahora: un café seleccionado con mimo, tostado por encargo y preparado con una meticulosidad que lo hizo convertirse en lugar de peregrinaje para los más cafeteros.

Cafés el Magnífico (Carrer de l’Argenteria, 64 – Born)
Cuando aún estás a unos 15 metros de este mítico local del Born, un penetrante olor a café tostado ya te anuncia que vas a llegar a él. Llevan desde 1919 despachando, moliendo y preparando una cuidada selección de granos procedentes de Brasil, Indonesia, Panamá o Ruanda –entre muchos otros sitios–, seleccionados por un equipo en constante formación. Además de café para preparar en casa o tomar allí mismo venden galletas, accesorios y vajilla, y también cuentan con una cuidada selección de infusiones en Sans & Sans, su casa de té.

Café Caracas (Carrer del Cigne 18 – Gràcia y otras localizaciones)
Su declaración de principios dice que “el perfecto café gourmet no se consigue por casualidad, es un acto de amor”, y no podemos estar más de acuerdo. Lo que empezó siendo en 1954 un pequeño tostadero se ha convertido en más de 40 establecimientos, muchos situados cerca de los mercados de la ciudad. Además de tomar y comprar sus cafés cuidadosamente seleccionados –molidos al momento, para poder ver el aspecto, color y tamaño originales de los granos– cuentan con una selección de pastas y bocadillos listos para comer, lo que los convierte en una opción ideal para un bocado mañanero rápido.

Caravelle (Carrer del Pintor Fortuny 31 – Raval)
Preparado en una cafetera La Marzocco, seleccionado habitualmente entre la oferta de Nomad –con otros proveedores eventuales– y, si se quiere, acompañado con leche fresca de una pequeña granja de L’Ametlla Del Valles: así se sirve el café en Caravelle (además de cold brew, una opción que vale la pena probar). Aunque su producto es perfecto para tomar solo a media mañana, a media tarde o después de comer, como mejor sienta es como broche final después de su delicioso brunch, del que además se puede disfrutar a diario. Porque, ¿quién decidió que las tortitas y el sandwich cubano son solo para el finde? Pues eso.

 

 

Las mejores tortillas de patata de la Comunidad Valenciana

Sí, hay vida más allá de la paella en Valencia. La tortilla de patata es uno de los platos spanish típicos y un manjar si se hace bien y se elabora con los mejores productos. En la Comunidad Valenciana encontramos muchos sitios conocidos por sus deliciosos y contundentes almuerzos así como buenos restaurantes que destacan por su cocina de mercado. La tortilla de patatas es una de las opciones preferidas para almorzar, comer o cenar; con o sin cebolla, rellenas de jamón y queso, con chistorra, pimientos, bacalao… aquí te dejamos una selección con algunas de las mejores tortillas de Valencia, Alicante y Castellón. ¡Bon profit!   Las número uno de Valencia

 

Bar Alhambra (Calle de Calixto III 8 – La Petxina): a diario elaboran unas 15 tortillas, cada una de ellas de 32 cm de diámetro y alrededor de 4 quilos de peso. La más demandada es “la española”, de patata y cebolla, tan jugosa que se te deshace en la boca. Además de la clásica, proponen muchos otros tipos: de morcilla, sobrasada, alcachofa, bacon, espinacas, longaniza, pimientos… siempre sobre una base de patatas. Un auténtico templo de las tortillas.

 

Central Bar by Ricard Camarena (Plaza del Mercado 6, Mercado Central – Sant Francesc): ubicado en el corazón del Mercado Central de Valencia, este espacio – dirigido por el respetado chef Ricard Camarena – se compone de dos barras con una cuidada selección de bocadillos, tapas y platos para disfrutar de un buen desayuno, almuerzo o comida. El bocadillo “español” de tortilla de patatas y cebolla despunta por encima del resto de opciones, espectacular.

 

Bodega La Peseta (Calle Cristo del Grao 16 – El Grau): esta bodega lleva desde 1906 ubicada en el barrio marinero de Grau ofreciendo la mejor cocina de mercado y una extensa carta de tapas. Un sitio al que acuden muchos feligreses de su vermut casero -imprescindible “la hora del vermut” los fines de semana – y de sus enormes tortillas que preparan de diferentes formas, todas riquísimas: de calabacín, coliflor, pimientos, berenjena, ajos tiernos… ¡y más!

 

Restaurante Puerta del Mar (Calle Transits 4 – La Xerea): si estás de paseo por el centro de Valencia, esta es una parada obligatoria para almorzar y recargar pilas #AlmuerzodePM. Nada mejor que su tortilla de patatas, que no desmerece a las rellenas como la de jamón y cuatro quesos. Tampoco faltan las tradicionales que exhiben en su barra con el resto de combinaciones. Dicen que es una de las mejores barras de almuerzos de Valencia.

 

Rausell (Calle de Àngel Guimerà 61 – La Petxina): lleva desde los años 40 ofreciendo la mejor comida para llevar de Valencia. En su barra puedes degustar los platos así como las tapas que proponen, o si lo prefieres pídelo para llevar y disfrútalo en casa. No te pierdas sus tortillas, sobre todo la de patata, increíble.   Alicante: al estilo vasco

 

Pintxo Kalea (Avenida Ansaldo 8 – Albufereta): en la zona de la Playa de San Juan se encuentra este bar y restaurante de cocina de mercado y tradicional con una carta de platos sencillos, raciones medianas y respeto absoluto por el producto. Aquí tienen fama los pintxos, elaborados al momento, las carnes como el chuletón a la leña y los pescados como el bacalao. Entre los platos más destacados se encuentra su versión de la tortilla vasca con bacalao desalado pochado, cebolla, pasas y acompañada con una salsa de pimiento choricero y tostadas de pan de cereales casero.

 

Aizkolari (Avenida Locutor Vicente Hipólito 39 – Albufereta): en la misma zona, en Playa de San Juan, se encuentra este restaurante también de cocina vasca. Todas las opciones son buenas – carnes, pescados o productos de la huerta – pero cabe destacar la tortilla de patatas al estilo vasco, con bacalao y pimientos verdes. También encontrarás otros tipos de tortilla como la de chistorra, jamón y queso, una bomba deliciosa.   En Castellón, “buena no, lo siguiente”

 

las mejores queserías de Madrid

Como el chocolate, el queso cuenta con una gran cola de adeptos. Sin embargo, y aunque parezca mentira, España es uno de los países que menos queso consume. Pero la poca demanda no ha impedido que la cultura en torno a este manjar se haya extendido, todo lo contrario, lo ha hecho hasta el punto de convertirlo en un producto delicatessen. Para apreciarlo es necesario conocer su punto de maduración, el tipo de leche y para que no te las den con queso… ¡que la corteza sea natural! Hoy nos encontramos con tiendas especializadas en queso de elaboración artesanal que pueden llegar a ofrecer hasta trescientos tipos y de distinta procedencia, sobre todo de España y otros países de Europa (Francia está a la cabeza). Catas, clases magistrales, talleres, rutas… todo un mundo por descubrir que, a pesar del tufillo que desprende a veces, resulta más que apetecible. Te llevamos de paseo por algunas de las mejores queserías de Madrid donde te asesoraran al detalle para que des con tu queso perfecto.

 

Poncelet (Calle de Argensola 27, 913 08 02 21):: una de las tiendas de quesos más grandes y famosas de Madrid, y de España. Además de quesos españoles, también disponen de variedades extranjeras (franceses, suizos, italianos, británicos…), siempre en un punto de curación excelente. En total cuentan con más de 300 tipos de quesos artesanos de autor, muchos dificilísimos de encontrar, y procedentes de pequeñas granjas y queserías cuidadosamente seleccionadas en temporada. También venden otras delicias para disfrutarlo: panes, vinos, aceites, mermeladas…

 


La Carbonera (Calle Bernardo López García 11, 657 99 26 85): es el resultado del vínculo entre su creador, Marcelo, y la comida a lo largo de toda su trayectoria profesional en la restauración. Aquí podrás degustar la selección de quesos nacionales e internacionales (Brie de Meaux, Scamorza ahumado, Garrotxa, Manchego El cordel…) que Marcelo ha escogido para que disfrutes al máximo. Sin prisa, y con diferentes tipos de queso que presentan en un formato alternativo, acompañado de vino o champagne, al menú tradicional. Toda una experiencia que no debes perderte si te apasiona este manjar.

 


La Boulette (Calle de Ayala 28, 914 31 77 25): además de productos gourmet procedentes del pato y embutidos, ante todo destaca por sus más de 200 tipos de quesos, oriundos de España y otros países de Europa (Portugal, Italia, Suiza, Francia, Holanda y Reino Unido). Lleva ya más de 15 años en el Mercado de la Paz y sigue siendo todo un referente en la venta de quesos. Las condiciones que reúnen para que el resultado sea perfecto son: leche cruda, cortezas naturales, productores de calidad y se sirven el cliente en el punto óptimo de maduración.

 


Quesería Cultivo (Calle Conde Duque 15, 912 50 28 45): Rubén Balbuena es el dueño de Cantagrullas y el responsable de dar a luz este proyecto gracias a la elaboración de quesos llenos de sabor.y ya ha cumplido su propósito: revolucionar el concepto del queso gracias a elaboraciones artesanas de pequeños productores y en el punto óptimo de consumo. Aquí te asesoran personalmente con todo tipo de explicaciones y detalles. Además proveen a famosos restaurantes y llevan a cabo talleres y catas. Para muchos queseros este es su paraíso, la mejor quesería de Madrid.

 


Bon Fromage (Calle Bolivia 9, 913 44 00 31): está tienda del Mercado de Chamartín que llevan Pierre y Clara, ofrece quesos de Francia, Italia y España que no encontrarás en otro sitio, excepto en los sitios donde se producen. Rarezas para los más queseros y queseras como los Crottin de Chavignol y Grés de Vosgues u otros como Montes de Toledo maduro, Azul Nevat, Artziniegaara…esto y mucho más es lo que aquí encontrarás.

 


 


Cántaro Blanco (Calle Manuela Malasaña 29, 910 29 66 39): es una de las pocas, si no únicas, lecherías de Madrid. A partir de leche fresca elaboran yogures, batidos, quesos y mucho más. Los vecinos del barrio de Malasaña pueden acudir a primera hora con su botella de casa para rellenarla de leche fresca y disfrutar de todos sus nutrientes. Y no sólo hay leche de vaca, también cuenta en su expositor con leche de cabra y oveja, y otras de origen vegetal (soja, arroz, avena y alpiste) y sin lactosa. Pero no nos olvidemos de lo que hoy nos trae el Explora!, el queso… ¿Cuáles recomiendan? Los quesos de cabra y oveja de El cántaro de Letur o el queso a la cerveza La Cabezuela.

 


Los quesos de l’Amelie (Calle Torrecilla del Puerto 5, 913 88 12 65): disponen de una buenísima selección de quesos artesanales y de temporada, procedentes de granjas francesas o de otros países. Su objetivo es fomentar su cultura y consumo y lo han logrado gracias a su oferta con los quesos “afinados” más especiales de Francia, España, Italia, Inglaterra, Suiza y otros rincones de Europa. Cuentan con un espacio compuesto por una pequeña barra y alguna mesa para que el cliente pueda degustar quesos concretos o toda una tabla acompañada de una ensalada y vino.

 

 

Las mejores tartas de Barcelona

Si a nadie le amarga un dulce, de una tarta con el punto justo de azúcar, un bizcocho esponjoso, una mousse aérea, una cobertura fundente y -por supuesto- chocolate, mejor no hablamos. En esta ciudad las hay para todos los gustos: desde unas elaboradas con ingredientes ecológicos, sobrias y deliciosas hasta otras que parecen auténticas obras de ingeniería y arquitectura efímera. Como sabemos que tenéis amor para todas y que no hace falta escoger, tomaos esta lista como un punto de partida y no paréis hasta que no os quede ni una por probar.

Xocolatería La nena (Carrer de Ramón y Cajal, 36 – Joanic)
Uno de los rincones favoritos de las familias con niños pequeños del barrio de Gràcia. Madres, padres, abuelas y pequeñuelos disfrutan por igual de sus fastuosas tartas de chocolate, pera, manzana y muchas más, elaboradas con ingredientes frescos y de primera calidad. Acompáñalas con un zumo o un batido, o directamente déjate llevar por el lado más salvaje de la vida y pídete un chocolate suizo coronado por una montaña de nata de lo más irresistible. La versión moderada se llama “chupito suizo”, se sirve en un vaso de cortado y va acompañada de un par de churros.

Xocoa (Carrer de Petritxol, 11 – Liceu)
Ni solo de pan vive el hombre ni de chocolate el mítico Xocoa de la calle Petritxol: las tartas también tienen mucho que decir en este local. Aunque una de sus creaciones más míticas también lleva chocolate -con textura fundente-, igual que sus clásicos “ventalls” (abanicos) y la tarta Sacher que ya ha hecho peregrinar hasta allí a un par de generaciones y reunido a abuelas y nietas frente a una taza humeante y coronada con nata. Resumiendo: que sí, que hay vida más allá del chocolate, y hasta de los pasteles. Pero, la verdad, no nos interesa.

Le Sucré Coeur BCN by Maria Selyanina (Carrer de Avenir, 47 – Hospital Clínic)
Seguir el perfil de Instagram de la escuela de repostería de Maria Selyanina sin poder probar un bocado de todas esas maravillas era una tortura que no pasaría ningún tribunal de Derechos Humanos. Por suerte hace unos meses abrieron un local en Barcelona, y ahora podemos disfrutar también con el sentido del gusto de sus porciones individuales de tarta de queso y zanahoria, pie de limón y merengue o tartaleta de vainilla y frutos rojos. Si prefieres algo más pequeño, prueba sus fastuosos croissants: no te defraudarán.

La pastisseria (Carrer d´Aragó 228 – Universitat)
Josep Mª Rodriguez Guerola, pastelero jefe de este negocio, parece tan joven que suena increíble que ganara la prestigiosa “Coupe Du Monde de la Pâtisserie” en el año 2011. Pero así fue, y desde entonces ha ido mejorando sus habilidades como repostero y especializándose en tartas y pasteles. Algunos ya se han convertido en clásicos –como la Cirera, con mousse ligera de cereza, interior de compota de cereza y cremoso de yogur, base crujiente de galleta de almendra y chocolate con leche– y sus versiones estacionales (ay, ese Rusc de otoño) nos hacen desear que el año vaya más rápido o se pare. Si no te gusta el dulce, prueba su Poma Verda.

Pastisseria Canal (Carrer Calvet, 15 – Hospital Clínic)
Aunque actualmente son los campeones de España en la competición por el premio al mejor croissant de mantequilla -algo que ha disparado las ventas de los mismos hasta límites insospechados-, no hay que olvidar que las tartas son otro plato fuerte de la Pastisseria Canal. Su pirámide de tres chocolates –a base de una mousse cremosa que desaparece en la boca–, su fresca Martinica con toque de piña, la Guanaja con ese tipo de chocolate como protagonista y una Sacher que quita el sentido./br>


Escribá (Gran Via de les Corts Catalanes, 546 – Urgell)
Su eslógan avisa de que no solo hacen pasteles; y es verdad. Pero queremos matizar que los que hacen están de muerte, además de presentar un aspecto siempre atractivo (sus ‘Llavis’ en forma de labios rojos rellenos de frutos ídem son un buen ejemplo). Tarta de zanahoria y queso, tipo crumble con fresas y, un macaron gigante con frambuesa y chocolate, chocolate y más chocolate: en unas semanas podremos ver sus espectaculares monas de pascua, un motivo más -aunque no el único- para pasarse un buen rato pegado al escaparate de su tienda-cafetería.

Tradición y originalidad en la repostería de Cuaresma

 

Es tiempo de Cuaresma: cuarenta días frugales en los que los devotos deben mantener sus almas puras para conmemorar la resurrección de Jesús. En este periodo, antes de Semana Santa, los más fieles ansían pecados tan dulces como las torrijas, los bartolillos, los pestiños, los buñuelos o las rosquillas. Más típicos de otras comunidades autónomas, y ya en Pascua, son los huevos de Pascua y las monas de chocolate.

La repostería es la reina en estos días y todo goloso sucumbe a ella, ya sea creyente, ateo o agnóstico. Los postres más deliciosos salen de los hornos de restaurantes y de pastelerías legendarias u otras más modernas. Una oferta variada donde cada cual elige su dulce preferido: elaborados a partir de recetas tradicionales o aquellos que se alejan del producto clásico con versiones originales y diferentes.

A continuación nos vamos de peregrinaje para conocer las pastelerías que ofrecen los postres más victoriosos: tanto las que para su elaboración se ciñen a los mandamientos de siempre o aquellas que nos sorprenden con propuestas flamantes y peculiares. ¿Queréis conocerlas? Tú eliges y ¡amén!

 

Dulces de Cuaresma con solera

La Duquesita (Calle de Fernando VI 2, 913080231): esta repostería se fundó en 1914 y desde entonces cada año por estas fechas una legión de fieles sigue haciendo cola para hacerse con sus torrijas de leche, las rosquillas, los huevos de Pascua o las monas de chocolate. El secreto de su éxito es el cariño y la dedicación en la elaboración de cada producto, así como una producción totalmente artesanal.


Antigua Pastelería del Pozo (Calle del Pozo 8, 915223894): fundada en 1834, su horno es el más antiguo de la ciudad. No solo en Semana Santa se pueden degustar los dulces clásicos; durante todo el año elaboran bartolillos o torrijas, hechas con bizcochos de soletilla empapados en leche, almíbar y anís y rellenas de crema. Dicen que son adictivas. ¡Cuidado!


Horno de San Onofre (Calle de San Onofre 3, 915329060): en esta mítica confitería madrileña también se forman grandes colas para adquirir sus torrijas – elaboradas con pan bombón – de leche o emborrachadas con vino tinto. Y para los más golosos…¡ahora las hacen de chocolate! También ofrecen huevos de Pascua: figuras como animales, balones de fútbol o en forma de piruletas.


La Casa de las Torrijas (Calle de la Paz 4, 915321473): no solo las pastelerías ofrecen este manjar. Algunos bares y restaurantes también son conocidos por elaborar torrijas espectaculares. Es el caso de esta taberna, establecida en 1907, donde además de raciones castizas como la tortilla de patata, los callos o el bacalao con tomate, ofrecen durante todo el año torrijas, el plato estrella de la casa, siempre acompañadas de vino dulce.


La Mallorquina (Puerta del Sol 8, 915211201): ubicada en plena Puerta del Sol desde 1894, es conocida por todos y cada uno de sus productos. Además de las trufas, las reinas de nata y las napolitanas de chocolate, en época de Cuaresma se llevan la palma sus torrijas: dulces, jugosas y aromatizadas con limón y canela. Puedes disfrutarlas allí mismo, en la parte de arriba, con un café calentito.


El Riojano (Calle Mayor 10, 913664482): otra pastelería con solera y en pleno centro. Lleva en pie desde 1855 y sus tradicionales dulces continúan teniendo el mismo éxito que antaño. Su fundador, Dámaso de la Maza, “el riojano”, era el pastelero de la Casa Real con la regencia de María Cristina. Desde entonces sus torrijas elaboradas de leche y vino son de las más demandadas de la ciudad así como los bartolillos de crema y los pestiños.


Casa Mira (Carrera de San Jerónimo 30, 914296796): este establecimiento centenario ubicado en el Madrid de los Austrias es conocido sobre todo por sus turrones – su éxito lo convirtió en proveedor de la Casa Real de Isabel II – pero en Semana Santa se convierte en el santuario de las torrijas y los pestiños de manteca. En siglo y medio no ha variado el aspecto de la tienda ni tampoco las recetas para la elaboración de los productos 100% artesanales.

Torrijas originales y únicas

Pastelería Nunos (Calle Narváez 63, 914092456):  si lo que buscas es originalidad, toma nota de esta pastelería. Disponen de las torrijas más modernas de la ciudad. Este año ha creado versiones muy peculiares, torrijas de vermut, champán, sopa de torrijas con albariño… . Todas ellas elaboradas con ingredientes dulces y la base tradicional de este manjar: el pan de torrija.


Formentor (Calle Hermosilla 81, 914319727): situada en el barrio de Salamanca esta repostería es famosa desde su origen en los años cincuenta por sus ensaimadas pero también por sus torrijas. No faltan las tradicionales pero también ofrecen una interpretación innovadora de este dulce: el secreto de su jugosidad, tanto en unas como en otras, es un pan especial enriquecido en huevo. Secas por fuera y sabrosas por dentro.


Vait (Calle de Félix Boix 9, 913500535): cuentan con más de once sucursales repartidas por la ciudad y en todas ellas ofrecen las torrijas clásicas. Sin embargo cada año nos sorprenden con variedades insólitas y deliciosas de este dulce. Conservando la base tradicional, las rellenan de crema de limón, té negro inglés con piña natural y macerada en ron, de crema de Jijona, de arroz con leche casero… ¿podrás probarlas todas?

 

La ruta puede ser más larga, complétala con nuestro listado de pastelerías y panaderías de Madrid. También puedes explorar en nuestra lista de cafeterías y restaurantes. ¡Qué aproveche!

 

Valencia, tierra de los mejores steak tartar

El origen del steak tartar, o filete tártaro, es incierto. Y no vamos a hablar de su procedencia sino de lo bien que lo preparan en Valencia. Muchos son los restaurantes – algunos de ellos capitaneados por prestigiosos chefs – de la capital del Turia cuyo plato estrella es ni más ni menos que el steak tartar. Y ahora en verano apetece este plato más que nunca: fresco, aparentemente ligero y riquísimo. Así que dejemos la paella y la horchata a un lado y hablemos del filete tártaro. No te pierdas esta selección con los restaurantes de Valencia donde mejor preparan esta receta hoy considerada una delicatessen.

 

Askua (Calle de Felip María Garín 4 – Mestalla): desde 1994 Askua de Ricardo Gadea destaca por los platos de carne que ofrece, y es que cuentan con los mejores proveedores para ofrecer el mejor producto posible. Como “especialistas” en carne, no puedes perderte su steak tartar, delicioso y con un toque graso que le da el centro del solomillo. Y si lo quieres a modo de entrante, opta por el montadito de steak tartare que proponen.

 

Aragón 58 (Avenida Aragon 38 – Mestalla): este mítico restaurante también se encuentra en el barrio de Mestalla. Hace 20 años era considerada una de las mejores marisquerías de Valencia, hoy además es “un canto a lo mejor de la cocina mediterránea”, a los pescados y mariscos, a los arroces… ¡y a las carnes! El steak tartar es uno de sus platos estrella. Lo preparan con mostaza en grano, cebolla picada, alcaparras en vinagre, salsa Perrins, tabasco, sal y pimienta.

 

El Gastrónomo (Avinguda del Primado Reig 149 – El Pla del Real): dicen que El Gastrónomo sirve el mejor steak tartar de Valencia. Llevan ofreciendo este plato desde que se inauguró el local en 1985 y en carta aparece como su “especialidad”. Hoy la receta sigue siendo la misma. ¿El secreto de su éxito? Carne joven – procedente de los Montes de Toledo – y un aliño con yema de huevo, aceite, mostaza, alcaparras, anchoa, cebolla, pimienta negra, salsa perrins, vinagre de módena y limón. Acompañado de patatas paja y tostaditas.

 

Restaurante Habitual (Carrer de Jorge Juan 19 – El Pla del Remei): ubicado en las instalaciones de la antigua fábrica de bombas hidráulicas.han logrado dilatar también su oferta, mucho más creativa y que va más allá de los menús degustación. El steak tartar sigue en carta, retirarlo hubiese sido un craso error, y es que además de ser uno de los platos más demandados, su receta no sigue convenciones y propone una versión diferente: steak tartar de vaca aliñado como un “vitello tonnato”, un plato típico italiano de la región de Piamonte.

 

La Bona Cuina. El Gordo y el Flaco (Avenida de Valencia 3 – Bétera): merece la pena acercarse a Betérea para degustar bona cuina. En su carta destaca la carne a la brasa pero también muchos otros platos donde el protagonista indiscutible es el producto: arroces, pescados, marisco… En cuanto al steak tartar, no te lo pierdas, siguen la receta tradicional y predomina la calidad de la materia prima.

 

Restaurante Gran Azúl (Avinguda d´Aragó, 10 – El Pla del Real): interpretan la cocina de mercado desde su propio punto de vista y con un entorno único. Ofrecen propuestas simples, seleccionando los mejores y más frescos productos del mercado como la carne y los pescados que preparar a la brasa, por eso su eslogan es “Arroz y brasas” para preparar el steak tartar utilizan solomillo de vaca rubia gallega aderazado con sal, pimienta, yema de huevo, mostaza de dijon, salsa perrins, tabasco, aceite de oliva y un picadillo de pepinillo, alcaparras, anchoa y cebolla, lo trabajan muy bien con los tenedores para integrar de forma perfecta los ingredientes con la carne.

9 horchaterías imprescindibles en Valencia

La bebida más top de Valencia es, sin duda alguna, la horchata. Nada de alcohol. La chufa se impone como el ingrediente estrella del verano (y también del resto de estaciones del año). Tanto en la misma ciudad, como en las localidades de Almàssera y, sobre todo, en Alboraya, capital de la horchata por excelencia, se encuentran rincones donde disfrutar de esta bebida tan refrescante y deliciosa. No te pierdas esta recopilación que incluye 9 horchaterías imprescindibles en la provincia de Valencia. Importante: no olvides mojar los fartons en la horchata, eso es gloria bendita.

 

En la ciudad de Valencia

Horchatería Daniel (Calle Jorge Juan 19, Mercado de Colón – El Pla del Remei): llevan desde 1949 produciendo horchata de chufa natural y artesana, así como auténticos fartons, que elaboran a diario en su obrador. La “casa madre” se encuentra en Alboraya, la capital de la horchata. También destacan por su amplia variedad de bollería artesanal, los helados de crema de horchata y el tiramisú de chufa.

 

Horchatería Santa Catalina (Plaza de Santa Catalina 6 – La Seu): situada en el corazón de Valencia, esta horchatería cuenta con más de 100 años de historia. Si andas por el centro de la ciudad y tienes ganas de una buena horchata – líquida o granizada – no dudes en pasar por aquí. En invierno recomiendan entrar en calor con una taza de caliente chocolate con churros o buñuelos de calabaza.

 

Els Sariers (Calle Sarcet 6 – Benimaclet): ubicada en el barrio de Benimaclet es considerada una de las mejores horchaterías de Valencia. Y no sólo es conocida por su horchata de cosecha y sus fartons, también lo es por la amplia terraza de la que dispone (parking incluido). También ofrecen helados, granizados, bollería, cocas caseras… y en invierno, chocolate caliente con buñuelos de calabaza o churros.

 

Fabián (Calle de Císcar 5 – El Pla del Remei): en pleno centro de Valencia, en el barrio del Ensanche, se encuentra esta horchatería de toda la vida. Es famosa por el chocolate con churros o buñuelos (para la temporada de invierno), pero también lo es por los granizados y la horchata que ofrecen durante todo el año, así como por sus fartons caseros.

 

Municipio de Almàssera

Horchata Subies (Carretera Valencia a Barcelona 10 – Almácera): tras tres generaciones no han cambiado mucho la forma de fabricar su horchata con chufa D.O. Chufa de Valencia que proviene de sus propios campos de Almàssera. Lo que seguro no han cambiado es la ilusión y el compromiso con la calidad que tienen desde que abrieron las puertas de Subies en 1959. Defienden la horchata natural como un referente de la gastronomía valenciana y la dieta mediterránea, sana y refrescante sin aditivos ni conservantes. No te pierdas sus “amparitos” o fartons de hojaldre, las rosquilletas de chufa, la coca de harina de chufa, flautas de crema o chocolate…

 

Alboraya, “la capital de la horchata”

Horchatería Panach (Avinguda l’Orxata 19 – Alboraya): en Alboraya y en la avenida de la Orxata para más señas, se encuentra este local donde elaboran ellos mismos la horchata para tomar allí mismo o para llevar, esta última embotellada en envase de cristal de 750 ml. Además de la tradicional, proponen combinados con horchata: negra (con café granizado), rubia (con limón granizado), castaña (con cebada granizada), nevada (con leche merengada) o lubumba (con una bola de helado). Tampoco te pierdas sus granizados, las copas o batidos de helados, su bollería…

 

Horchatería Vida (Partida de Saboya, 6 – Alboraya): también en la “capital de la chufa” pero a las afueras encontramos esta horchatería, que nació en su día de la ilusión de una familia de labradores por hacer llegar al público lo que con tanto cariño cultivan. De las chufas que siembran, podrás disfrutar de una horchata de primera en la alquería de la familia que data del siglo XIX y llevarte a casa hortalizas recién recogidas del campo.

 

Horchatería Toni (Avenida l’Horta 1, Port Saplaya – Alboraya): continuamos en Alboraya, concretamente en la zona residencial Port Saplaya. La horchatería Toni dispone de una estupenda terraza con vistas al mar, el lugar idóneo para degustar su horchata 100% artesana acompañada de unos fartons deliciosos. Tampoco te pierdas los helados que elaboran siguiendo una receta familiar que ha ido pasando de padres a hijos.

 

Sequer Lo Blanch (Camino Hondo 23-24 – Alboraya): lo definen como un “multiespacio” que alberga una arrocería, un gastrobar, una escuela de talleres, un espacio de exposiciones y conciertos, un lugar de celebraciones… ¡y una horchatería-heladería! Todo esto en un local espacioso, acristalado, con terraza abierta y ubicado en plena huerta de Alboraya, rodeado de campos de naranjos. La horchata la elaboran sin aditivos ni potenciadores de sabor, ni canela, ni limón que enmascare el sabor natural de la chufa, y sus fartons mantienen la forma que tenían antaño. Toda una experiencia.

 

Horchatería L’Obrador de Bou (Avenida Marenostrum 7, Playa de la Patacona – Alboraya): la familia Bou lleva desde 1946 dedicándose a cultivar la chufa hasta que en 2013 decidieron abrir su propio local, en la Playa de la Patacona, para ofrecer la mejor horchata con su propia chufa ecológica de cultivo propio. Para completar su oferta también proponen helados y café ecológicos, crepes de harina de chufa, licuados de fruta naturales y repostería casera. Todo el proceso de elaboración de sus productos se puede ver en el obrador acristalado.

 

Amplia esta selección con nuestro listado de Las mejores heladerías y horchaterías en Valencia

Cómete Italia sin salir de Barcelona

Decir que hay una sola cocina italiana sería como decir que la de España es paella, jamón y tortilla de patatas. La riqueza de la bota de Europa y la diferencia de productos que ofrece su territorio da para tener tantos tipos de cocina como regiones: si quieres comértelas todas sin salir de la ciudad, puedes. Descubre nuestros rincones favoritos y decide si prefieres empezar a disfrutar de su gastronomía con sardinas, ñoquis, bacalao o pasta fresca: tienes todas estas opciones, y muchas más.

 

La Balmesina (Carrer de Balmes, 193 – Diagonal)
Su selección de pasta fresca es impecable, y varía según lo que ofrezca la temporada, sus pizzas son de órdago -imprescindible probar la ‘pala’, de masa gruesa y ligerísima, hecha con masa madre y 100 horas de fermentación- y apuestan por combinar ingredientes italianos como quesos y embutidos con producto fresco de proximidad. Para regarlo todo cuentan con una impecable selección de vinos -muchos de ellos, naturales-, cerveza y cócteles riquísimos.


Meneghina (Carrer de Tiradors 2 – El Born)
La combinación de pasta y pescado puede sonar extraña si no estás acostumbrado a ella, pero un solo bocado a los tallarines con caballa -un ejemplo al azar entre una oferta siempre en movimiento que va marcada por lo que suministren el mar y la huerta- de Meneghina basta para entenderlo a la perfección. Cocina tradicional con preparaciones contemporáneas -texturas crujientes, verdura al dente, frescura- que enamora tanto como la amabilidad del equipo y esa atmósfera relajada, gustosa y por la que parece que no pasa el tiempo que caracteriza su precioso local. Puedes llevar a una cita, a tu mejor amigo o a tu madre: será un éxito asegurado en todos los supuestos.

 

 

La Chitarra ecológica (Carrer de Joan Blanques, 56 – Joanic)No es un restaurante, pero preparan una de las mejores pastas frescas de la ciudad. En La Chitarra podrás hacerte con todo lo necesario para preparar en casa un plato digno della mamma: infinidad de tipos de pasta fresca -mención especial para la de azafrán y las rellenas, siempre deliciosas-, passata y otras salsas, pasta seca sin gluten y artilugios de cocina con los que cocinarás como en Italia. Su selección de antipasti es interminable: berenjenas encurtidas, berza o alcachofas en aceite para empezar (y tiramisú o pannacotta caseros para terminar por todo lo alto). Prueba su menú del día para llevar y cómetelo al sol en alguna de las plazas cercanas.

 


Da Greco (Carrer de Santa Teresa, 10 – Diagonal)
Un clásico entre los clásicos que estrena localización -a pocos metros de la original, ahora están en la calle Santa Teresa- pero se mantiene fiel a su estilo. En temporada es imperdonable no pedir los ravioli caseros de trufa blanca en salsa de gorgonzola, con una generosa cantidad de parmesano por encima para rematar. O los ñoquis a la sorrentina. ¿Hemos hablado ya de los espaguetis cabello de ángel con langosta?¿Y de la burrata? Pues todo eso, con un servicio tradicional: un sitio perfecto para llevar a la familia y quedar como la persona con más mundo del ídem.

La Briciola (Carrer Olzinelles, 19 – Sants)
Algo más que oro napolitano brilla entre sus mesas, de mantel cuadriculado y limpieza absoluta. Los entrantes a base de charcutería italiana y todo tipo de pastas con su correspondiente-salsa no con improvisaciones. Recomiendan probar su tiramisú ¡Te chiflará!

 

las mejores tortillas de patata de Madrid!

Resulta curioso que de tan humildes ingredientes salga un manjar tan bueno y apreciado como lo es la tortilla de patatas, joya sin parangón de nuestra cultura gastronómica y manjar especialmente apreciado en Madrid. En la capital hay una grandísima tradición del pincho de tortilla, que se “maneja” con fruición a todas las horas imaginables.

Habida cuenta de la popularidad de este plato hemos querido reunir a los diez mejores sitios donde tomar tortilla de patatas. Lo hemos hecho, fundamentalmente, en función de los gustos de nuestros insignes habitantes. Se admiten sugerencias. Eso sí, somos conscientes que la de tu mamá siempre será mejor!

 

Sylkar (Espronceda 17, 915 54 57 03): con un puntito muy muy líquido, con ese huevo tan poco cuajado… Dicen los entendidos que en este pequeño bar, punto frecuente de encuentro de periodistas de la cercana Agencia Efe, se encuentra la mejor tortilla de patatas de la capital. Y puede que tengan razón. Por si acaso vas tampoco te pierdas las torrijas, que también llevan justísima fama.

 


Bodega La Ardosa (Colón 13, 915 21 49 79): desde 1892 lleva esta conocidísima bodega dando de comer y de beber bien a parroquianos, curiosos y devotos del arte del cañeo. Concha Marfil es la responsable de su singular textura, y parece ser que el único secreto que tiene es que le ponen mucho amor y bastante trabajo. No hay que perderse tampoco su salmorejo y las croquetas.

 


La Penela (Calle Velázquez 87, 91 576 52 22): este tradicional gallego ofrece la tortilla de Betanzos, una absoluta exquisitez donde la jugosidad (y lo poco hecha que está) es la principal característica. También tienen una rica empanada de zamburiñas y un buen pulpo a feira.

 


Támara Restaurante Lorenzo (Calle Maíquez 48 , 914 15 51 76): Lorenzo, palentino de pro y cocinero de los de siempre, es el autor de una de las tortillas más afamadas de Madrid, característicamente ovalda y también muy líquida. Así que los poco amantes del huevo crudo deberán renunciar. Ellos se lo pierden…

 


Las Tortillas de Gabino (Rafael Calvo 20, 913 19 75 05): las tortillas que hacía Gabino en La Ancha de la calle de Velázquez en los años 60 no tardaron mucho en hacerse famosas en la época y su familia quiso crear un restaurante donde homenajear su buen hacer. Aquí encontramos un montón de tortillas, donde sobresale la velazqueña (clásica y jugosa) y la de trufa. Aunque hay muchas más.

 


 


Txirimiri (Humilladero 6, 913 64 11 96): sus pinchos son exquisitos, y los de tortillas de patatas son muy demandados por su rico sabor. También tiene mucha fama el de rabo de toro. Eso sí, gente que llene el local no falta.

 


Juana La Loca (Puerta de Moros 4, 913 64 05 25): su tortilla de patata caramelizada es un auténtico sueño, y también tienen mucho arte “manejando” el resto del tapeo. Eso sí, prepárate a lidiar con el gentío, porque esto se llena.

 

¿Fan del bonito mundo de la tortilla? Échale un vistazo a nuestros listados de restaurantes de Madrid y de bares y cervecerías y encuentra tu tortilla favorita.

Dónde comer los platos más tradicionales en Barcelona

No queríamos dejar pasar la oportunidad este mes en Explora Barcelona y hemos hecho una selección de restaurantes donde disfrutar de cocina tradicional catalana en la Ciudad Condal. Trinxat, escudella, samfaina, pa amb tomaquet, canelones… estas recetas nacieron de la culinaria catalana y son famosas por toda la región pero, ¿sabes dónde comerlas preparadas realmente bien?

 

Granja Elena (Passeig de la Zona Franca, 228 – 93 332 02 41 – Zona Franca)

Lo que comenzó en 1974 como una granja y charcutería ahora se ha convertido en un bar de barrio famoso por sus platos tradicionales, su barra llena de bocadillos y sus esmorzars de forquilla. Aquí el lujo está en los platos y no en el angosto local con mesas desnudas pues sólo su cap i pota o sus albóndigas merecen el paseo hasta esta ubicación alejada del centro. Ahora, además de sus platos clásicos, Borja Sierra, va incorporando platos más innovadores pero siempre permaneciendo fiel a la culinaria catalana y a lo que él defiende: la #cocinasinmamonadas.

 

Ca L’Isidre (Carrer de les Flors, 12 – 93 441 11 39  – Raval)

En Ca L’isidre te reencontrarás con la tradición más pura con ciertas notas de la culinaria francesa a sus espaldas y siempre un gran producto de la temporada que corresponda. Un suquet de lujo con todos los mejores productos del mar, sus sempiternos callos, los mejores guisantes del Maresme o los clásicos canelones se disfrutan en una sala clásica atendida por el propio dueño, Isidre Gironés, o por su hija Nuria. Los postres, obra de la Nuri, pondrán el broche final perfecto.

 

Restaurant Gaig (Carrer de Còrsega, 200 – 93 453 20 20 – Eixample)

Decorado en blanco y beige y con cierto aire selecto, el Restaurant Gaig pone a la cocina catalana en el panorama actual, siendo ahora mismo la evolución del primer restaurante de la familia que se inauguró en 1969. Ahora se encuentra donde antes estaba la Fonda Gaig y ostenta nada más y nada menos que una estrella michelín. A los platos clásicos como los canelones con crema de trufa se pueden añadir las albóndigas con sepia o los macarrones del cardenal, recetas de la Fonda que se mantienen en el Restaurant junto con novedades como el mar y montaña de pies de cerdo, pulpo y atún.

 

Cal Boter (Carrer de Tordera, 62 – 93 458 84 62 – Gràcia)

Ambiente de tasca, cerámica en las paredes, mobiliario de madera y una oferta catalana familiar cuya especialidad es la cocina de mercado, las carnes a la brasa, el bacalao y las setas. Probablemente tengas que hacer cola el día que vayas y es que su excelente relación calidad precio hace que siempre esté hasta la bandera pero no esperes lujo: las mesas son de piedra y comerás encima de un mantel individual de papel, las copas de vino, de tasca, como todo aquí, pero con ese sabor tan rico y auténtico que le caracteriza.

 

 

Sergi de Meia (Carrer d’Aribau, 106 – 93 125 57 10 – L’Eixample)

En su restaurante, Sergi ha querido hacer homenaje a la cocina de la abuela y por eso ha creado un formato en el que conviven sus platos con los de su madre, Adelaida. Cada mañana, la señora prepara los esmorzars de forquilla con los que se comienza el día en un restaurante conocido por utilizar productores de kilómetro cero para ofrecer una cocina de autor absolutamente de proximidad. Al cap i pota de su madre y otras delicias se suman el mar y montaña de caracoles de mar, algas y chorizo o las cebollas rellenas de “rostit” de pollo. Además, cuentan con un fantástico menú del día.

 

Fonda España (Carrer Sant Pau, 9 – 93 550 00 10 – Raval)

La Fonda España busca recuperar la gastronomía de las fondas catalanas apostando por la cocina más tradicional de la tierra con un guiño a la actualidad. Techos altos y una decoración modernista dentro del Hotel España serán el marco de  esta cocina con la que hacen muchas semanas temáticas, de arroces, de caza, de setas, vasca…

 

Bilbao (Carrer del Perill, 33 – 93 458 96 24 – Gràcia)

Siempre lleno a rebosar y liderado por Pere y su equipo, el Bilbao, distanciado de modas efímeras, mantiene vivo el espíritu de siempre y ofrece una cocina tradicional puesta al día. Su carta se compone de clásicos imprescindibles e inamovibles que ha fidelizado a una clientela que nunca falla cuando en la mesa hay escudella i carn d’olla, guisantes “ofegats” con tocino y butifarra, el trinxat o la cap i pota.

 

 

Si te han interesado estos sitios, puede que visitar nuestra colección sobre Donde ir de Tapas en Barcelona o la selección de Restaurantes y Bares en Barcelona por un lugareño te guste. ¡Anímate y coméntanos!