10 pueblos para escaparse de Madrid

Cuando las vacaciones están a la vuelta de la esquina… Las esperas ansioso, concentras tu energía en intentar que el tiempo vuele hasta que llegue ese anhelado momento para el que has vivido los últimos 345 días. Por fin llegan y a la vuelta tardas apenas un par de días en querer volver a escaparte.

Si tienes la gran suerte de vivir en Madrid o aledaños estás de enhorabuena. Porque la región alberga deliciosos municipios en los que, al contrario que en la gran urbe, puedes relajarte y respirar aire puro. Así que prepárate que aquí te damos no una, ni dos, ni tres, sino diez propuestas.

Alcalá de Henares: regia tradición

Esta preciosa ciudad, Patrimonio de la Humanidad, sorprende por tamaño, belleza y patrimonio artístico. No podemos dejar de ver edificios con tanta belleza como el el Colegio Mayor o la Catedral Magistral (una de las dos únicas en el mundo que ostentaba este honor). Ligada intrínsecamente a Cervantes, el español más universal, no debes perderte su magnífico tapeo.


Aranjuez: romanticismo y verduras

Aranjuez, Patrimonio de la Humanidad, es mucho más que su impresionante  Palacio Real. Te recomendamos que recorras sus sotos históricos y, sobre todo, que comas y disfrutes de su afamada huerta. Casa José o El Rana Verde son opciones también muy interesantes.


Buitrago de Lozoya: belleza intramuros

A 76 kilómetros de la capital, es una de las poblaciones más turísticas gracias a su recinto amurallado, visitable  e imprescindible, al que debe su encanto. Curiosamente alberga un Museo Picasso, abierto por el amigo y barbero del malagueño, Eugenio Arias. Si eres de los de reomojarte no te pillan muy lejos las piscinas naturales de Riosequillo. Y para comer rico y bien la oferta es estupenda. Entre los más valorados por nuestros usuarios se encuentra el Asador Las Murallas .


Cercedilla: Belleza serrana

A 56 kilómetros de la capital, está anclado en pleno corazón de la Sierra de Guadarrama, y es el destino perfecto para los que gustan del campo y de la buena mesa serrana. Alberga bellos parajes naturales (donde el agua no falta, bañistas) y una buena oferta gastronómica. Cuenta con nueve rutas de senderismo (una discurre por una calzada romana, ni más ni menos). Aunque hace fresquito, una buena idea puede ser bañarse en sus estupendas piscinas naturales de Las Berceas y comer como un rey en restaurantes tan estupendos como El Rancho de Javi o Los Frutales, por darte dos ejemplos. Si buscas alojamiento, Luces del Poniente es un acierto total.


Chinchón: un viaje al Medievo

Declarada conjunto histórico-artístico, su Plaza Mayor, típicamente medieval, es permanentemente visitada por turistas de todas partes. Pero más allá, cuenta con otros muchos monumentos, como la Iglesia de la Asunción o la Torre del Reloj, y con parajes naturales como la laguna de San Juan y su  observatorio de aves. Pero si de algo lleva fama es de que en este pueblo se come muy bien. Entre los favoritos de nuestros habitantes se encuentran el Mesón Cuevas del Vino, La Casa del Pregonero o el Café de la Iberia.


El Escorial: gran retiro

Además de tener muy cerca el Real Sitio del Monasterio de El Escorial (visita más que obligada), cuenta con pintorescas iglesias y buenos restaurantes como El Paseo o El Náutico. Nosotros te recomendamos relajados paseos por sus plazas, para disfrutar de sus palacetes y casas. Cargarás las pilas un montón.


Patones de Arriba: vuelta al pasado

Esta singular villa, ejemplo perfecto de la arquitectura de pizarra, se encuentra prácticamente deshabitada ya que los lugareños, sobre todo en los años sesenta del pasado siglo, optaron por desplazarse hasta la más moderna Patones de Abajo. Así que este encantador conjunto, repleto de restaurantes, está actualmente concebido por y para el turismo. Dicho esto recalcamos que merece muchísimo la pena visitar sus calles y que es un refugio estupendo para los que buscan calma y paisajes inusitados. Para comer un sitio estupendo es La Terraza de Patones, que tiene unas preciosas vistas.


Rascafría: agua y verde

Esta bonita villa constituye el corazón del Valle del Paular y es el lugar perfecto para conocer el (¡por fin!) Parque Nacional de las Cubres de la Sierra de Guadarrama. Puedes hacerte una rutilla accesible y subir el Peñalara, darte un chapuzón en Las Presillas, unas pequeñas piscinas de agua ultracongelada o empaparte de historia visitando el Monasterio de El Paular, una preciosa cartuja donde aún viven frailes. Por cierto, acaban de abrirse a la modernidad y su hospedería, antaño solo para varones, es ahora mixta y abierta también a mujeres. Debes quedarte un mínimo de tres días y podrás conocer una forma de vivir muy peculiar.


San Martín de Valdeiglesias: tierra y agua

Esta población, a menos de una hora de la capital, es famosa por albergar (junto a Pelayos de la Presa) el popular Pantano de San Juan, el único de la Comunidad donde el baño está permitido. Eso sí, si prefieres algo más salvaje y menos masificado, el de Picadas puede ser más adecuado. No obstante, conviene que visites el pueblo, con monumentos como el Castillo de la Coracera, que como bien nos recuerda nuestro amigo Semanuel, fue propiedad del tristemente célebre Don Álvaro de Luna y que “se encuentra en un buen estado de conservación”.


Venturada: calma absoluta

A 53 kilómetros de la bulliciosa capital se encuentra esta pequeña población, perfecta para los que estén cansados del mundanal ruido. Merece la pena conocer su bonita Iglesia de Santiago Apóstol. Está en plena  Sierra de la Cabrera, así que es un punto de partida para conocerla más tranquilo que las cercanas Rascafría o Lozoya.

¿Ganas de conocer tu región? Date una vuelta por nuestros sitios en la provincia de Madrid y recorre palmo a palmo esta preciosa comunidad.