Cómete Italia sin salir de Barcelona

Decir que hay una sola cocina italiana sería como decir que la de España es paella, jamón y tortilla de patatas. La riqueza de la bota de Europa y la diferencia de productos que ofrece su territorio da para tener tantos tipos de cocina como regiones: si quieres comértelas todas sin salir de la ciudad, puedes. Descubre nuestros rincones favoritos y decide si prefieres empezar a disfrutar de su gastronomía con sardinas, ñoquis, bacalao o pasta fresca: tienes todas estas opciones, y muchas más.

 

La Balmesina (Carrer de Balmes, 193 – Diagonal)
Su selección de pasta fresca es impecable, y varía según lo que ofrezca la temporada, sus pizzas son de órdago -imprescindible probar la ‘pala’, de masa gruesa y ligerísima, hecha con masa madre y 100 horas de fermentación- y apuestan por combinar ingredientes italianos como quesos y embutidos con producto fresco de proximidad. Para regarlo todo cuentan con una impecable selección de vinos -muchos de ellos, naturales-, cerveza y cócteles riquísimos.


Meneghina (Carrer de Tiradors 2 – El Born)
La combinación de pasta y pescado puede sonar extraña si no estás acostumbrado a ella, pero un solo bocado a los tallarines con caballa -un ejemplo al azar entre una oferta siempre en movimiento que va marcada por lo que suministren el mar y la huerta- de Meneghina basta para entenderlo a la perfección. Cocina tradicional con preparaciones contemporáneas -texturas crujientes, verdura al dente, frescura- que enamora tanto como la amabilidad del equipo y esa atmósfera relajada, gustosa y por la que parece que no pasa el tiempo que caracteriza su precioso local. Puedes llevar a una cita, a tu mejor amigo o a tu madre: será un éxito asegurado en todos los supuestos.

 

 

La Chitarra ecológica (Carrer de Joan Blanques, 56 – Joanic)No es un restaurante, pero preparan una de las mejores pastas frescas de la ciudad. En La Chitarra podrás hacerte con todo lo necesario para preparar en casa un plato digno della mamma: infinidad de tipos de pasta fresca -mención especial para la de azafrán y las rellenas, siempre deliciosas-, passata y otras salsas, pasta seca sin gluten y artilugios de cocina con los que cocinarás como en Italia. Su selección de antipasti es interminable: berenjenas encurtidas, berza o alcachofas en aceite para empezar (y tiramisú o pannacotta caseros para terminar por todo lo alto). Prueba su menú del día para llevar y cómetelo al sol en alguna de las plazas cercanas.


Due Spaghi (Carrer Sepulveda, 151 – Urgell)
Dos italianos, un catalán y una cocina que bebe de las dos fuentes sin complejos y con muchísima naturalidad, con un profundo respeto y conocimiento del producto -aseguran que sus proveedores son parte de la familia- y platos que siempre tienen una historia detrás. Su carta es estacional y en constante movimiento, con las verduras siempre presentes y los entrantes como grandes protagonistas: compartir y disfrutar es una de las marcas de la casa que siempre son una sorpresa y nunca defraudan.


Da Greco (Carrer de Santa Teresa, 10 – Diagonal)
Un clásico entre los clásicos que estrena localización -a pocos metros de la original, ahora están en la calle Santa Teresa- pero se mantiene fiel a su estilo. En temporada es imperdonable no pedir los ravioli caseros de trufa blanca en salsa de gorgonzola, con una generosa cantidad de parmesano por encima para rematar. O los ñoquis a la sorrentina. ¿Hemos hablado ya de los espaguetis cabello de ángel con langosta?¿Y de la burrata? Pues todo eso, con un servicio tradicional: un sitio perfecto para llevar a la familia y quedar como la persona con más mundo del ídem.

La Briciola (Carrer Olzinelles, 19 – Sants)
Algo más que oro napolitano brilla entre sus mesas, de mantel cuadriculado y limpieza absoluta. Los entrantes a base de charcutería italiana y todo tipo de pastas con su correspondiente-salsa no con improvisaciones. Recomiendan probar su tiramisú ¡Te chiflará!

 

Maná 75

Restaurante especializado en arroces. Un espacio amplio y luminoso, ubicado detrás del Hotel W, en la Barceloneta. Dispone de una cocina abierta al público con 19 fogones donde preparan al momento 12 variedades distintas de arroces y paellas: desde clásicos, como el arroz negro o el caldoso de bogavante, a otros más osados, como el de lubina con verduritas, lima y aceite de jengibre o el de setas y foie braseado. También incluyen en carta carnes y pescados a la parrilla.

La niña de mis ojos

El pasado año abrió sus puertas este restaurante en Barcelona con nombre de película de Trueba. Su propósito es divertir al comensal con una cocina de mercado de platos a compartir basada en productos excelentes y técnicas elaboradas, siempre respetando los sabores clásicos. Aquí puedes comer en la barra, show cooking incluido, en la sala a pie de calle o en el comedor de la primera planta, tú eliges. El local alberga un sótano donde se encuentra el obrador y un espacio donde tomar cócteles o disfrutar de un aperitivo en grupo.

Nº 30

El chef Albert Bocalandria propone en este restaurante cocina mediterránea con influencias asiáticas y sudamericanas. Recomiendan: mejillones aderezados con crema de coco, chile y lemongrass o la bomba de la Barceloneta con espuma de patata, rabo de toro y salsa kimchi. Situado frente al mar y el puerto, su terraza es perfecta para disfrutar de su cocina y de una amplia carta de combinados japoneses o balineses. El estilo industrial de su decoración recuerda a los bares clandestinos neoyorkinos de los años 20 en Estados Unidos durante la Ley Seca.