Tonkotsu Barcelona

Podemos afirmar sin miedo que el ramen es el plato asiático -con permiso del bao- que marca la tendencia gastronómica en Barcelona. Una de sus versiones más populares es el ‘tonkotsu’, al que dan nombre los huesos de cerdo con los que se elabora -durante unas doce horas, ni más ni menos- el caldo cremoso y untuoso que le sirve como base. No es casualidad que los tres socios de este restaurante hayan tomado prestado el nombre de esta sopa, cuya receta aprendieron durante un viaje a Japón que cambió sus vidas. Además tienen la cocina abierta desde las 13 hasta las 23: porque el hambre de ramen no tiene horario (ni fecha en el calendario).

Restaurantes con encanto en Valencia para un San Valentín ideal

El 14 de febrero ya está a la vuelta de la esquina y como cada vez hay más amor por todas partes y más ganas de celebrarlo hemos decidido dedicar nuestro Explora! quincenal a que el cariño nos salga por todos los poros del cuerpo. Para ello hemos seleccionado una serie de restaurantes absolutamente encantadores donde llevar a vuestros seres más queridos a pasar una velada íntima y personal en la que caerán completamente rendidos a vuestros pies. Pasead, disfrutad del tiempo juntos, que se paren los relojes, amaneced tarde y ved anochecer juntos… los pequeños placeres del día a día nunca tienen que perderse. Ni los grandes como estos que os proponemos tampoco:

La Lambrusqueria (Calle del Conde de Altea 31 – Valencia)

Su luz especial, su ambiente cuidado e íntimo y todos los detalles convierten a este restaurante en uno de los lugares favoritos para los enamorados. Su cocina es italiana y está inspirada en las trattorie del país de la bota con una oferta es única: no hay carta por lo que te van sacando lo que toca y cuando ya estás lleno pides que paren. Para beber podréis catar algún lambrusco o vinos italianos entre su selección.

Restaurante Submarino (Avinguda Autopista de El Sale – Valencia)

¿Queréis que vuestro acompañante alucine? Este restaurante submarino es sin duda el lugar perfecto para un ambiente del todo idílico en el que cenareis rodeados de todo lo más bonito de las profundidades marinas.
A mediodía cuentan con tres menús diferentes mientras que por la noche también se puede cenar a la carta con una oferta gastronómica que apuesta por una cocina actual y de fusión, haciendo un guiño a nuestra amplia tradición mediterránea con platos como el Guiso tradicional de manitas de cerdo con cigala al vapor o el arroz de carabineros y ajos tiernos.

Alejandro del Toro (Calle de Amadeo de Saboya 15 – Valencia)

Ubicado en pleno barrio de la Exposición de Valencia y a solo unos minutos del centro de la ciudad, el Restaurante Alejandro del Toro es el lugar perfecto donde disfrutar de los sabores valencianos convertidos en alta cocina.
En su blanco y elegante salón con todos los detalles cuidados se puede disfrutar de una comida señorial y con empaque, única, donde se degustará el mejor producto de cercanía en preparaciones reconocibles pero ejecutadas con gran mimo y cariño.

 

L’Alqueria del Pou (Camino del Pou d’Aparisi, s/n – Valencia)

Muy próxima a la Albufera y a tan sólo unos metros del Museo de las Artes y las Ciencias de Valencia, esta Alquería es una auténtica isla gastronómica para deleitar a todos los sentidos rodeada de huerta y tranquilidad. Aquí se practica una cocina de corte mediterráneo con mucha influencia del recetario valenciano de toda la vida donde los arroces merecen especial atención, con las diferentes preparaciones de las recetas tradicionales de esta comarca, bien sean éstos cocinados en paella o en cazuela de barro, para hacerlos secos, caldosos, melosos o al horno. Perfecto para ir a mediodía.

Nozomi (Pedro III el grande, 11 – Valencia)

Si sois unos enamorados de todo lo nipón, este será vuestro sitio. Además, en el 2015 fue nominado como uno de los 10 restaurantes más bonitos del mundo y eso es sin duda un plus cuando se quiere que la velada sea perfecta. Aquí abunda la tranquilidad y la paz casi consiguiendo un estado ZEN que ayuda a que la magia permanezca intacta. Para comer se recomienda su tempura de cangrejo de concha blanda, el usuzukuri de toro y todas las piezas de sushi o sashimi. Para beber, por supuesto, sake.

La salita (Calle de Séneca 12 – Valencia)

Begoña Rodrigo es todo un referente local y nacional y lo ha demostrado una y otra vez en su Salita que ya se podría llamar sin duda alguna un auténtico salón. Begoña realiza una cocina personal, impoluta, muy elegante y detallista con sabores reconocibles y presentaciones muy cuidadas. El mimo y el cariño se nota a través de su menú degustación que será el capricho ideal para un momento especial.

One-One (Calle Valdés, 9 – Alicante)
Acogedor, romántico, íntimo, personal, con aires de bistrot francés y detalles humildes que engrandecen la experiencia. Así es este restaurante de trato cercano y amable en el que no sentiréis las horas pasar y donde seguro que triunfaréis si a vuestra pareja le gustan los clásicos bien ejecutados como el confit de pato, la brandada de bacalao con yema o el steak tartare… el colofón final lo pondrá su deliciosa tarta de chocolate.

Si todo lo anterior no te vale y eres más tradicional… puede que te interese visitar nuestra colección sobre los mejores sitios para tomar paella de Valencia o también dónde ir de tapas.

En Madrid también es temporada de calçots

La temporada de esta cebolla tierna y dulce comienza en noviembre pero los meses de su apogeo son enero, febrero y marzo. Así que ahora es el mejor momento para disfrutar de ellos. La buena noticia es que no hace falta viajar a Cataluña, concretamente a la Comarca del Alt Camp (Valls, Tarragona), para probarlos – aunque bien merece la pena – ya que en Madrid algunos restaurantes, muchos de ellos especializados en cocina catalana, ofrecen este manjar en un combo completo: además de los calçots y la salsa romesco, no faltan las mongetes, la butifarra, la longaniza, la cansalada (tocino), las chuletitas, las “patates al caliu”, las alcachofas… todo a la brasa. Antes de que termine, aprovecha que es época de calçots para disfrutarlos en todo su esplendor y toma nota de esta selección con algunos de los mejores restaurantes de Madrid donde degustarlos. Y recuerda seguir los siguientes pasos: ponerse el babero, pelar los calçots presionando su punta (¡suave!) tirando de la hoja verde y, voilà, a untarlos bien untados en la salsa Romesco y a la boca. ¡Bon profit!

 

Calsot (Avenida de la Paloma 36 – Hoyo de Manzanares): merece la pena ir hasta este restaurante en Hoyo de Manzanares para probar sus calçots. El menú “calçotada” que ofrecen aquí es para dos personas e incluye: tostada de pan con tomate y embutidos catalanes (butifarra blanca, negra y fuet), ración de calçots (12 uds.) con salsa Romesco y un combinado de carnes como butifarra blanca y negra, conejo a la brasa, chuletas de cordero y pollo Calsot. Todo esto por 24 euros (p.p.). Apunte: de postre, no te pierdas la crema catalana.

 

Casa Jorge (Calle Cartagena 104 – La Prosperidad): los hermanos Molina regentan desde el 2000 este restaurante ubicado en el barrio madrileño de La Prosperidad, que con los años se ha convertido en un referente de la cocina catalana y mediterránea en la capital. Aquí la calidad del producto prima por encima de todo; por eso, la carta varía en función de la temporada. Entre los platos típicos catalanes encontramos los embutidos, las anchoas de la Escala, la esqueixada, la escalivada, los cargols de llauna, la butifarra de Alpicat con mongetes… Y, cómo no, los calçots. El precio por ración son 17 euros.

 

Paradis (Calle del Marqués de Cubas 14 – Barrio de Las Letras): aquí los calçots provienen de su huerta en Lleida. A diferencia del resto de sitios, aquí estas cebollas se rebozan. Ofrecen en un menú especial, “calçotada”, que incluye de entrantes: aceitunas, embutidos catalanes (fuet, butifarra negra y bull blanco), croquetas, pà amb tomàquet y un porrón de vino o cerveza. Le siguen los calçots rebozados con salsa romesco. Continúan con las carnes a la brasa (butifarra de payés, pollo, panceta, lomo ibérico y chuletas de cordero) acompañadas con escarola, judías del “ganxet” y alioli. Y, de postre, flan o crema catalana, frutos secos y vino dulce. Todo por 36 euros por persona. ¡Ve con hambre!

 

Restaurante Chango (Parque Carrascal – Leganés):  Un restaurante famoso en Leganés por su barbacoa y que también dispone de cocina tradicional catalana . Disfruta de su chimenea con fuego cautivador mientras degustas sus calçotadas al más puro estilo de Valls. El menú Calçotada incluye calçots con salsa romesco, esqueixada, butifarra negra, blanca y de Perol, conejo, crema catalana, vinos y cerveza.

 

Can Punyetes (Calle de San Agustín 9 – Barrio de las Letras): forma parte de la cadena catalana Can Punyetes, que cuenta con otro local en Madrid. “Cocina catalana sana, natural, sencilla, sin salsas, fritos ni aderezos”, así es como definen ellos mismos la esencia de Can Punyetes. Y es que su máxima es conservar el sabor original de todos y cada uno de los productos que forman parte de sus platos. Aquí tampoco podían faltar los calçots que sirven en temporada y al estilo tradicional, con su salsa Romesco.

 

La Huerta de Casa Ricardo (Av. Ciudad de Barcelona 5 – Pacífico): no te pierdas la fusión de la gastronomía catalana y murciana en este restaurante. Sí, sí, has leído bien: catalana (concretamente leridana) y murciana. Aquí disfrutarás de cocina de mercado basada sobre todo en las verduras de temporada que provienen de sus huertos en ambas regiones. Ahora, por ejemplo, destacan las setas, alcachofas y ¡los calçots! Tampoco te pierdas sus caracoles, los bacalaos, los pescados, las carnes a la brasa, la escalivada o los arroces y paellas al caldero.

 

La Cuina (Calle de Alcalá 493 – Salvador): su propuesta gastronómica se basa en los productos que cada día compran en el mercado, materias primas de temporada y calidad, que cocinan en sus fogones o brasas para llevarlos directamente a la mesa. La cocina catalana que preparan aquí es sencilla con recetas típicas como la esqueixada, escalivada, la fideúa del Mar, los caracoles a la llauna… El menú degustación de calçots que ofrecen, incluye: pan payés con tomate, surtido de embutidos catalanes (fuet, butifarra, bull, salchichón), alcachofas de temporada salteadas con taquitos de jamón, escalivada de verduras, calçot de Valls a la brasa en teja con salsa romesco (y baberos), butifarra fresca a la brasa y, de postre, crema catalana (24,50 euros por persona).

 

Si esta selección se te ha quedado corta, no te pierdas nuestro listado de Los mejores restaurantes catalanes en Madrid y organiza una buena calçotada.

La Balmesina

La Balmesina y sus ‘palas’ –una pizza pensada para compartir entre dos, de ligerísima masa levada, fermentada durante más de 100 horas– triunfa ya con sus combinaciones de sabores que incluyen ingredientes poco habituales como la coppa –embutido italiano de cerdo– o la porchetta, quesos como la fontina o el pecorino y verduras con una cocción perfecta (ay, las alcachofas). Si la pizza no es lo tuyo tienes –primero un problema existencial, y después– un amplio surtido de pastas, antipasti y platos de carne y pescado. El precio es correctísimo, los postres caseros y la carta de cócteles invita a una visita tras otra.

Van Van Var

Unos de los primeros en agitar la escena de los food trucks en Barcelona fueron los organizadores de Van Van Market, un mercadillo que arrasó casi desde sus primeras convocatorias. Sus creadores han decidido ponerse al otro lado del mostrador y montar Van Van Var, un pequeño local con una cocina muy parecida a la que podría tener uno de estos camiones. La oferta pivota sobre dos ejes: uno, el de las conservas de calidad animadas con salsas de creación propia, que serán la oferta fija del bar. Y dos, una propuesta que rotará cada dos semanas en coordinación con los chef de diferentes food trucks.

Las mejores tortillas de patatas de Barcelona

Aunque en Barcelona no es fácil toparse un pincho de buena tortilla por casualidad en un bar –como pasa en otras ciudades, donde un desayuno al azar puede ser una agradable sorpresa–, si la buscas, la encuentras. A continuación os desvelamos nuestros lugares favoritos para disfrutar de este manjar, desde su versión más clásica, sencilla y sincebollista hasta en complicadas elaboraciones con todos los añadidos imaginables.

Bar l´Electricitat (Carrer de Sant Carles, 15 – Barceloneta)
No busquéis sofisticación, técnicas innovadoras ni decoración de pitiminí: a este clásico de la Barceloneta –que nunca falla, por cierto– se viene a comer y a beber bien y a la antigua usanza. Por eso hacen una tortilla tan buena: jugosa y en su punto, sin estar para nada líquida, y con el punto de sal perfecto. Si no la acompañas con un vermú o un vino de la casa, una tabla mixta de embutidos y quesos y una ración de su inmejorable pulpo, tú te lo pierdes.

Flash Flash (Carrer de la Granada del Penedès, 25 – Vila de Gràcia)
Un clásico barcelonés desde los años 60, cuya decoración se mantiene intacta con las fotos de chicas haciendo fotos –de ahí el “flash” que da nombre al local– de Leopoldo Pomés como protagonistas. Si no quieres quedarte en la de patatas, su variedad se tortillas es casi infinita: de butifarra, de trufa, de diferentes quesos, de pan frito, dulces para postre y en el viejuno y entrañable formato “pastel de tortilla”, que une diferentes tipos de la misma con salsa de tomate, bechamel o mayonesa.

Taktika Berri (Carrer de València, 169 – Eixample)
Sincebollistas: este no es vuestro lugar, lo sentimos mucho. Bueno, en realidad no lo sentimos nada porque la tortilla del Taktika Berri nos gusta muchísimo tal cual: con una importante cantidad de cebolla casi caramelizada, melosa, tierna y con un punto dulce natural que hace soltar suspiros de felicidad. La patata también está perfectamente cocinada, aunque menos presente, y el huevo acompaña el conjunto en absoluta armonía. También hay bacalao, almejas y unas gildas donostiarras más que canónicas.

Les truites (Carrer d’Arimon, 22 – Sant Gervasi)
En Les Truites solo el concepto ‘tortilla de patatas’ incluye nada más y nada menos que 10 variedades. Desde la tradicional de patata y cebolla caramelizada hasta la que incluye carnes, setas, verduras o callos y garbanzos . ¿Mejor sin patata? También las hacen de embutidos –le de pies de cerdo y la de butifarra con judías del ganxet merecen mención aparte–, para postre y hasta en escabeche o en salsa. Está claro que no te aburrirás.

La Ceba (Carrer de la Perla, 10 – Gràcia)
Este restaurante del barrio de Gràcia también ha hecho de la tortilla su bandera: para tomarla sola a la carta, acompañada de otro plato o como parte del menú ‘Somiatruites’, que por 8,45  euros ofrece tortilla, tostada de pan con tomate y bebida. En este caso se trata de tortillas de formato individual, y además del clásico que aquí nos ocupa también las rellenan de verduras como espinacas o calabacín, de atún y queso y de mil cosas más.

Norte (Carrer de la Diputació, 321 – Dreta de l´Eixample)
Está muy bien que sea la tortilla lo que te lleva hasta el restaurante Norte: su fama es merecidísima y no podemos ponerle ninguna pega. Pero si por casualidad llegas y se ha terminado, no cometas el error de irte enfurruñado sin probar alguno de sus otros platos. Trabajan con arte la pasta, las sopas y las ensaladas, preparan unas croquetas de muerte lenta –ay, las de jarrete– y facturan unos postres, desayunos o meriendas para no perdérselos. Si hay algo de casquería en el menú no dudes en pedirlo: siempre que lo hemos hecho hemos salido de allí flotando un palmo por encima del suelo.

¿Quieres algo más que una rica tortilla? Pásate por nuestra colección de bares de tapas para picar algo en Barcelona.