8 heladerías que te dejarán helado

A parte de la horchata, el helado es patrimonio gastronómico de la Comunidad Valenciana. Otoño, invierno, primavera y verano, da igual la estación, siempre apetece un buen helado artesano y cremoso. En copa, tarrina, cucurucho, de sabores clásicos a otros más innovadores y exóticos, sea como fuere nos encantan, y más si su producción es 100% artesanal. ¿Quieres conocer las 8 heladerías más TOP de Valencia? ¡A disfrutarlas!

 

Heladería Llinares (Plaza De La Reina 6 – La Seu): en el casco antiguo de Valencia se encuentra esta heladería que llama la atención por su mostrador. Una exhibición de colores y sabores que no pasa desapercibida. Lleva más de 80 años ofreciendo los que muchos consideran: los mejores helados de Valencia. Su especialidad es el helado de turrón pero no sólo ofrecen sabores tradicionales también arriesgan, y mucho; helados que no te dejarán indiferente como el de tomate del perello, tortilla de patata, gazpacho… ¡hasta de paella o fabada! ¿Te atreves a probarlos?

 

Bertal (Plaza de la Reina 12 – La Seu): seis números más arriba de Llinares, se encuentra esta cafetería y heladería que comenzó como una empresa familiar con más de treinta años de experiencia y hoy cuenta con cinco locales más en la ciudad. Conocida sobre todo por su horchata – fartons incluidos – y sus más de cuarenta sabores de helados: desde los clásicos, con licor, hasta sorbetes y otros “delicatessen” (de aceite, apio, azafrán…). Y si quieres cuidar la línea ofrecen opciones más ligeras como el helado de sandía, manzana, piña o té verde. Los helados son de fabricación propia, de hecho mantienen su fábrica en Ribarroja donde los elaboran a través de métodos tradicionales.

 

Orxateria Agustí (Calle Sagunto 50 – Moncada): su nombre ya lo dice todo. Además de la horchata, sus helados son un imprescindible en Valencia, sobre todo el de leche merengada. Sin embargo, no sólo se quedan en este sabor, proponen muchos otros como el de selva negra, kinder, ferrero, nubes, pistacho…

 

Segreto Fredo (Calle Muro Santa Ana 3): esta heladería se encuentra en pleno centro histórico de Valencia, junto a las Torres de Serrano. Su producción de helados made in Italy es totalmente artesanal y natural. Concretamente están especializados en los “yogurlados”, yogures helados probióticos (0% grasas). Sobre la base del yogur helado puedes añadir los “toppings” que quieras: muesli, lacasitos, galletas, almendras, chocolate, frutas… Y también salsas como la de fresa silvestre, mango, cereza o coco. Una opción deliciosa y saludable.

 

 

 

Horchatería Chocolatería Santa Catalina (Plaza de Santa Catalina 6 – La Seu): con más de 100 años de historia, esta horchatería y chocolatería también está especializada en helados. Aunque no arriesguen con los sabores, la calidad de éstos es indudable y están la mar de ricos. No te pierdas el de leche merengada, el de pistacho, el de crema de chufa o el de turrón. Y en invierno cambia el helado por una taza de chocolate caliente y churros. Abre todos los días de la semana.

 

Helados Navellos (Calle de Navellos 15 – La Seu): también conocida como Yo! Artesano, esta heladería lleva más de treinta años en esto del arte del helado, que con el paso del tiempo han ido perfeccionando. Siempre eligen las mejores materias primas dando como resultado un helado 100% natural y artesanal. En su carta encontrarás más de veinte sabores a elegir, entre los que destacan el de avellanas del Piamonte o el de turrón de Jijona; también proponen el helado soft y podrás optar entre un auténtico frozen yogurt, frutas del bosque, vainilla o chocolate (sólo o acompañado de toppings).

 

Heladería Véneta (Calle Bordadores 8 – La Seu): con su helado de galleta de la abuela consiguieron el primer premio a mejor helado de España y se encuentra entre los siete finalistas del mundo en el “Gelato World Tour 2015″. Todos los ingredientes que utilizan son de primera categoría y ese es el secreto de la cremosidad y suavidad de sus helados. Proponen más de 100 sabores distintos y según ellos no se conforman, pretenden seguir sumando e investigando.

 

Heladería Jijonenca (Paseo Neptuno 26 – Poblats Marí­tims): Jijonenca es, desde su fundación en 1920, toda una institución de la tradición heladera valenciana y española. Su filosofía se resume en estos tres principios: “tradición, innovación y pasión”. Continúan con la herencia de sus maestros heladeros que junto con una gran dosis de creatividad hacen que sus productos sean innovadores. Y, ante todo, la pasión es su principal ingrediente. Además de los sabores clásicos (el mítico de la casa es el de turrón).

 

Amplía esta lista con nuestra selección de Las mejores heladerías y horchaterías en Valencia.

Platerets

Su oferta gastronómica está basada en la cocina de mercado, fresca y saludable, con productos mediterráneos de proximidad ya que su filosofía cree firmemente en ofrecer lo que la tierra produce en cada momento. Por eso apuestan por una cocina de temporada, tradicional pero con un toque de creatividad.

Las mejores barras para comer en Barcelona

Una de las tendencias del momento apuesta por recuperar las barras, un clásico en el que compartir -normalmente sin reserva y en un plan mucho menos formal que en cualquier comedor- tapas, raciones o platos como Dios manda. Muchos restaurantes se han subido a este tren, lo que nos asegura a los fans del buen comer más posibilidades para disfrutar de nuestros locales favoritos: esperemos que dure.

 

El vaso de oro (Carrer de Balboa, 6 – Barceloneta) En El vaso de oro hacían su propia cerveza artesana antes de que ningún hipster de los que reivindican la craft beer soñara ni remotamente con poder dejarse la barba. La sirven en diferentes tamaños, el mayor de los cuales se conoce como “filarmónica” y el más pequeño como “flauta”. Imprescindible acompañarla con su pincho de solomillo con foie y una ración de ensaladilla picante de atún. Y sí, solo atienden en una barra, pero nadie en su sano juicio echará de menos una mesa mientras disfruta de ese producto de calidad superior.

 

Can Paixano (Carrer de la Reina Cristina, 7 – Barceloneta) No es ni de lejos el sitio más adecuado para una primera cita romántica, pero sí puede serlo para empezar una noche memorable con amigos. Los precios populares de sus vinos y espumosos -que además entran como agua, haciendo bueno el dicho de “noches alegres, mañanitas tristes”- y los deliciosos bocadillos de chistorra, morcilla, bacon, chorizo, o paté con pepinillos que, junto a raciones de cecina, jamón o queso amortiguarán sus efectos, lo han convertido en un clásico del picoteo de la Barceloneta.

 

Coure (Passatge de Marimon, 20 – Hospital Clínic) Antes de cruzar la puerta de Coure deberíamos ser conscientes de que estamos a punto de sentarnos en una de las barras con más clase de Barcelona. El chef Albert Ventura, su cocina moderna con un estupendo producto como base y su buen hacer, la han convertido en centro de peregrinaje para los paladares más refinados, que disfrutan allí de sus croquetas caseras, el tataki de atún, ensaladilla rusa para quitarse el sombrero, ostras gallegas y un steak tartar de los que hacen volver una y otra vez. Cerveza bien tirada y vino por copas regarán el festín.

 

Bar Cañete (Carrer Unió, 17 – Liceu) El Cañete se define como un restaurante de “barra y mantel”, y sus carta -que invita a mandar la dieta a paseo de una forma bastante menos fina- lo corrobora. Y comerás en una barra, pero su guiso de judías de Santa Pau con chipirones, el filete de vaca vieja con foie y salsa de trufa o las mollejas con gambas, rossinyols y jugo de carne te harán sentir como si lo hicieras en un trono (de oro). Solo trabajan con pescado de las lonjas catalanas y con verdura -y fruta- de proximidad, poniendo todo el mimo en la elección de sus proveedores.

 


Dos Palillos (Carrer d’Elisabets, 9 – Catalunya) Estamos ante un formato que demuestra que su ideólogo, el chef Albert Raurich -también al frente de Dos Pebrots, una de las aperturas que revolucionó Barcelona en 2016- cree fervientemente en ofrecer la mejor cocina en un ambiente relajado.. Los dumplings, las ostras y las hamburguesitas darían para repetir 30 veces, y si hay oferta fuera de carta hay que decir que sí sin pensarlo ni un segundo.

 


La pepita (Carrer de Còrsega, 343 – Diagonal) Las pepitas son la versión más refinada de los clásicos pepitos, el bocadillo de ternera que ya en su versión original genera suspiros mientras te limpias los chorretes con kilos de servilletas de papel. En La Pepita las sirven con huevo y foie, romesco o berenjena y albahaca, entre otras cosas. Es impepinable probar su trifásico, un trío de tapas que varía según la temporada pero siempre incluye unas excelentes croquetas y una ensaladilla rusa casera con la cantidad perfecta de todo. Termina con su medio gintonic y saldrás de allí con la sensación de que todo va a ir bien en el mundo.

 

La mundana (Carrer Vallespir, 93 – Plaça del Centre) Empezar una comida con un delicioso pan tostado acompañado de una mantequilla ahumada es, por parte de La Mundana, una declaración de intenciones de todas las maravillas que te van a servir después. Ostras, excelentes calamares fritos a la andaluza ligeramente picantes, guisos revisitados como el de guisantes con sepietas, ceviches, baos y arroces comparten espacio en una carta que fusiona sin complejos lo mejor de occidente y toques orientales. Además de en su cómoda barra también puedes comer en las mesas, pero te perderás los movimientos perfectamente orquestados del equipo de cocina: el dilema está servido.

 

Kawamura

Local inspirado en la tradición japonesa que va más allá del sushi-sashimi. Podríamos llamarlo casi una izakaya pues aquí tienen los platos más tradicionales del país nipón como son el ramen o su peculiar modelo de tortillas, los okonomiyaki. 

Rasoterra

Para este bistrot , los vegetales son los verdaderos protagonistas y se les trata con el cuidado y el mimo que merece un ingrediente de primera. Con más opciones veganas pasta fresca hecha en casa y postres caseros muy a tener en cuenta, aseguran desde el aperitivo que la comida tendrá un final feliz. Un paraíso para los amantes de lo verde.

La Gatta

Auténtica pizza napolitana que causa furor en Valencia. Lucca La Gatta es el responsable de deleitar a los amantes de la cocina italiana con sus pizzas 100% napolitanas: elaboradas con una levadura madre especial que necesita más de 24 horas de reposo. Además de pizzas proponen entrantes como una capresse de bufala, embutidos ítalos y ensaladas con frutas y verduras.