Las mejores tartas de Barcelona

Si a nadie le amarga un dulce, de una tarta con el punto justo de azúcar, un bizcocho esponjoso, una mousse aérea, una cobertura fundente y -por supuesto- chocolate, mejor no hablamos. En esta ciudad las hay para todos los gustos: desde unas elaboradas con ingredientes ecológicos, sobrias y deliciosas hasta otras que parecen auténticas obras de ingeniería y arquitectura efímera. Como sabemos que tenéis amor para todas y que no hace falta escoger, tomaos esta lista como un punto de partida y no paréis hasta que no os quede ni una por probar.

Xocolatería La nena (Carrer de Ramón y Cajal, 36 – Joanic)
Uno de los rincones favoritos de las familias con niños pequeños del barrio de Gràcia. Madres, padres, abuelas y pequeñuelos disfrutan por igual de sus fastuosas tartas de chocolate, pera, manzana y muchas más, elaboradas con ingredientes frescos y de primera calidad. Acompáñalas con un zumo o un batido, o directamente déjate llevar por el lado más salvaje de la vida y pídete un chocolate suizo coronado por una montaña de nata de lo más irresistible. La versión moderada se llama “chupito suizo”, se sirve en un vaso de cortado y va acompañada de un par de churros.

Xocoa (Carrer de Petritxol, 11 – Liceu)
Ni solo de pan vive el hombre ni de chocolate el mítico Xocoa de la calle Petritxol: las tartas también tienen mucho que decir en este local. Aunque una de sus creaciones más míticas también lleva chocolate -con textura fundente-, igual que sus clásicos “ventalls” (abanicos) y la tarta Sacher que ya ha hecho peregrinar hasta allí a un par de generaciones y reunido a abuelas y nietas frente a una taza humeante y coronada con nata. Resumiendo: que sí, que hay vida más allá del chocolate, y hasta de los pasteles. Pero, la verdad, no nos interesa.

Le Sucré Coeur BCN by Maria Selyanina (Carrer de Avenir, 47 – Hospital Clínic)
Seguir el perfil de Instagram de la escuela de repostería de Maria Selyanina sin poder probar un bocado de todas esas maravillas era una tortura que no pasaría ningún tribunal de Derechos Humanos. Por suerte hace unos meses abrieron un local en Barcelona, y ahora podemos disfrutar también con el sentido del gusto de sus porciones individuales de tarta de queso y zanahoria, pie de limón y merengue o tartaleta de vainilla y frutos rojos. Si prefieres algo más pequeño, prueba sus fastuosos croissants: no te defraudarán.

La pastisseria (Carrer d´Aragó 228 – Universitat)
Josep Mª Rodriguez Guerola, pastelero jefe de este negocio, parece tan joven que suena increíble que ganara la prestigiosa “Coupe Du Monde de la Pâtisserie” en el año 2011. Pero así fue, y desde entonces ha ido mejorando sus habilidades como repostero y especializándose en tartas y pasteles. Algunos ya se han convertido en clásicos –como la Cirera, con mousse ligera de cereza, interior de compota de cereza y cremoso de yogur, base crujiente de galleta de almendra y chocolate con leche– y sus versiones estacionales (ay, ese Rusc de otoño) nos hacen desear que el año vaya más rápido o se pare. Si no te gusta el dulce, prueba su Poma Verda.

Pastisseria Canal (Carrer Calvet, 15 – Hospital Clínic)
Aunque actualmente son los campeones de España en la competición por el premio al mejor croissant de mantequilla -algo que ha disparado las ventas de los mismos hasta límites insospechados-, no hay que olvidar que las tartas son otro plato fuerte de la Pastisseria Canal. Su pirámide de tres chocolates –a base de una mousse cremosa que desaparece en la boca–, su fresca Martinica con toque de piña, la Guanaja con ese tipo de chocolate como protagonista y una Sacher que quita el sentido./br>


Escribá (Gran Via de les Corts Catalanes, 546 – Urgell)
Su eslógan avisa de que no solo hacen pasteles; y es verdad. Pero queremos matizar que los que hacen están de muerte, además de presentar un aspecto siempre atractivo (sus ‘Llavis’ en forma de labios rojos rellenos de frutos ídem son un buen ejemplo). Tarta de zanahoria y queso, tipo crumble con fresas y, un macaron gigante con frambuesa y chocolate, chocolate y más chocolate: en unas semanas podremos ver sus espectaculares monas de pascua, un motivo más -aunque no el único- para pasarse un buen rato pegado al escaparate de su tienda-cafetería.

Tradición y originalidad en la repostería de Cuaresma

 

Es tiempo de Cuaresma: cuarenta días frugales en los que los devotos deben mantener sus almas puras para conmemorar la resurrección de Jesús. En este periodo, antes de Semana Santa, los más fieles ansían pecados tan dulces como las torrijas, los bartolillos, los pestiños, los buñuelos o las rosquillas. Más típicos de otras comunidades autónomas, y ya en Pascua, son los huevos de Pascua y las monas de chocolate.

La repostería es la reina en estos días y todo goloso sucumbe a ella, ya sea creyente, ateo o agnóstico. Los postres más deliciosos salen de los hornos de restaurantes y de pastelerías legendarias u otras más modernas. Una oferta variada donde cada cual elige su dulce preferido: elaborados a partir de recetas tradicionales o aquellos que se alejan del producto clásico con versiones originales y diferentes.

A continuación nos vamos de peregrinaje para conocer las pastelerías que ofrecen los postres más victoriosos: tanto las que para su elaboración se ciñen a los mandamientos de siempre o aquellas que nos sorprenden con propuestas flamantes y peculiares. ¿Queréis conocerlas? Tú eliges y ¡amén!

 

Dulces de Cuaresma con solera

La Duquesita (Calle de Fernando VI 2, 913080231): esta repostería se fundó en 1914 y desde entonces cada año por estas fechas una legión de fieles sigue haciendo cola para hacerse con sus torrijas de leche, las rosquillas, los huevos de Pascua o las monas de chocolate. El secreto de su éxito es el cariño y la dedicación en la elaboración de cada producto, así como una producción totalmente artesanal.


Antigua Pastelería del Pozo (Calle del Pozo 8, 915223894): fundada en 1834, su horno es el más antiguo de la ciudad. No solo en Semana Santa se pueden degustar los dulces clásicos; durante todo el año elaboran bartolillos o torrijas, hechas con bizcochos de soletilla empapados en leche, almíbar y anís y rellenas de crema. Dicen que son adictivas. ¡Cuidado!


Horno de San Onofre (Calle de San Onofre 3, 915329060): en esta mítica confitería madrileña también se forman grandes colas para adquirir sus torrijas – elaboradas con pan bombón – de leche o emborrachadas con vino tinto. Y para los más golosos…¡ahora las hacen de chocolate! También ofrecen huevos de Pascua: figuras como animales, balones de fútbol o en forma de piruletas.


La Casa de las Torrijas (Calle de la Paz 4, 915321473): no solo las pastelerías ofrecen este manjar. Algunos bares y restaurantes también son conocidos por elaborar torrijas espectaculares. Es el caso de esta taberna, establecida en 1907, donde además de raciones castizas como la tortilla de patata, los callos o el bacalao con tomate, ofrecen durante todo el año torrijas, el plato estrella de la casa, siempre acompañadas de vino dulce.


La Mallorquina (Puerta del Sol 8, 915211201): ubicada en plena Puerta del Sol desde 1894, es conocida por todos y cada uno de sus productos. Además de las trufas, las reinas de nata y las napolitanas de chocolate, en época de Cuaresma se llevan la palma sus torrijas: dulces, jugosas y aromatizadas con limón y canela. Puedes disfrutarlas allí mismo, en la parte de arriba, con un café calentito.


El Riojano (Calle Mayor 10, 913664482): otra pastelería con solera y en pleno centro. Lleva en pie desde 1855 y sus tradicionales dulces continúan teniendo el mismo éxito que antaño. Su fundador, Dámaso de la Maza, “el riojano”, era el pastelero de la Casa Real con la regencia de María Cristina. Desde entonces sus torrijas elaboradas de leche y vino son de las más demandadas de la ciudad así como los bartolillos de crema y los pestiños.


Casa Mira (Carrera de San Jerónimo 30, 914296796): este establecimiento centenario ubicado en el Madrid de los Austrias es conocido sobre todo por sus turrones – su éxito lo convirtió en proveedor de la Casa Real de Isabel II – pero en Semana Santa se convierte en el santuario de las torrijas y los pestiños de manteca. En siglo y medio no ha variado el aspecto de la tienda ni tampoco las recetas para la elaboración de los productos 100% artesanales.

Torrijas originales y únicas

Pastelería Nunos (Calle Narváez 63, 914092456):  si lo que buscas es originalidad, toma nota de esta pastelería. Disponen de las torrijas más modernas de la ciudad. Este año ha creado versiones muy peculiares, torrijas de vermut, champán, sopa de torrijas con albariño… . Todas ellas elaboradas con ingredientes dulces y la base tradicional de este manjar: el pan de torrija.


Formentor (Calle Hermosilla 81, 914319727): situada en el barrio de Salamanca esta repostería es famosa desde su origen en los años cincuenta por sus ensaimadas pero también por sus torrijas. No faltan las tradicionales pero también ofrecen una interpretación innovadora de este dulce: el secreto de su jugosidad, tanto en unas como en otras, es un pan especial enriquecido en huevo. Secas por fuera y sabrosas por dentro.


Vait (Calle de Félix Boix 9, 913500535): cuentan con más de once sucursales repartidas por la ciudad y en todas ellas ofrecen las torrijas clásicas. Sin embargo cada año nos sorprenden con variedades insólitas y deliciosas de este dulce. Conservando la base tradicional, las rellenan de crema de limón, té negro inglés con piña natural y macerada en ron, de crema de Jijona, de arroz con leche casero… ¿podrás probarlas todas?

 

La ruta puede ser más larga, complétala con nuestro listado de pastelerías y panaderías de Madrid. También puedes explorar en nuestra lista de cafeterías y restaurantes. ¡Qué aproveche!

 

Valencia, tierra de los mejores steak tartar

El origen del steak tartar, o filete tártaro, es incierto. Y no vamos a hablar de su procedencia sino de lo bien que lo preparan en Valencia. Muchos son los restaurantes – algunos de ellos capitaneados por prestigiosos chefs – de la capital del Turia cuyo plato estrella es ni más ni menos que el steak tartar. Y ahora en verano apetece este plato más que nunca: fresco, aparentemente ligero y riquísimo. Así que dejemos la paella y la horchata a un lado y hablemos del filete tártaro. No te pierdas esta selección con los restaurantes de Valencia donde mejor preparan esta receta hoy considerada una delicatessen.

 

Askua (Calle de Felip María Garín 4 – Mestalla): desde 1994 Askua de Ricardo Gadea destaca por los platos de carne que ofrece, y es que cuentan con los mejores proveedores para ofrecer el mejor producto posible. Como “especialistas” en carne, no puedes perderte su steak tartar, delicioso y con un toque graso que le da el centro del solomillo. Y si lo quieres a modo de entrante, opta por el montadito de steak tartare que proponen.

 

Aragón 58 (Avenida Aragon 38 – Mestalla): este mítico restaurante también se encuentra en el barrio de Mestalla. Hace 20 años era considerada una de las mejores marisquerías de Valencia, hoy además es “un canto a lo mejor de la cocina mediterránea”, a los pescados y mariscos, a los arroces… ¡y a las carnes! El steak tartar es uno de sus platos estrella. Lo preparan con mostaza en grano, cebolla picada, alcaparras en vinagre, salsa Perrins, tabasco, sal y pimienta.

 

El Gastrónomo (Avinguda del Primado Reig 149 – El Pla del Real): dicen que El Gastrónomo sirve el mejor steak tartar de Valencia. Llevan ofreciendo este plato desde que se inauguró el local en 1985 y en carta aparece como su “especialidad”. Hoy la receta sigue siendo la misma. ¿El secreto de su éxito? Carne joven – procedente de los Montes de Toledo – y un aliño con yema de huevo, aceite, mostaza, alcaparras, anchoa, cebolla, pimienta negra, salsa perrins, vinagre de módena y limón. Acompañado de patatas paja y tostaditas.

 

Restaurante Habitual (Carrer de Jorge Juan 19 – El Pla del Remei): ubicado en las instalaciones de la antigua fábrica de bombas hidráulicas.han logrado dilatar también su oferta, mucho más creativa y que va más allá de los menús degustación. El steak tartar sigue en carta, retirarlo hubiese sido un craso error, y es que además de ser uno de los platos más demandados, su receta no sigue convenciones y propone una versión diferente: steak tartar de vaca aliñado como un “vitello tonnato”, un plato típico italiano de la región de Piamonte.

 

La Bona Cuina. El Gordo y el Flaco (Avenida de Valencia 3 – Bétera): merece la pena acercarse a Betérea para degustar bona cuina. En su carta destaca la carne a la brasa pero también muchos otros platos donde el protagonista indiscutible es el producto: arroces, pescados, marisco… En cuanto al steak tartar, no te lo pierdas, siguen la receta tradicional y predomina la calidad de la materia prima.

 

Restaurante Gran Azúl (Avinguda d´Aragó, 10 – El Pla del Real): interpretan la cocina de mercado desde su propio punto de vista y con un entorno único. Ofrecen propuestas simples, seleccionando los mejores y más frescos productos del mercado como la carne y los pescados que preparar a la brasa, por eso su eslogan es “Arroz y brasas” para preparar el steak tartar utilizan solomillo de vaca rubia gallega aderazado con sal, pimienta, yema de huevo, mostaza de dijon, salsa perrins, tabasco, aceite de oliva y un picadillo de pepinillo, alcaparras, anchoa y cebolla, lo trabajan muy bien con los tenedores para integrar de forma perfecta los ingredientes con la carne.