El mejor café de Barcelona

Disfrutar de un buen café debería ser un derecho constitucional, pero la realidad nos demuestra a diario a los incondicionales de esta bebida que el producto mediocre y los nulos conocimientos baristas están a la orden del día. Por suerte hay una serie de locales donde se miman desde la materia prima hasta la elaboración, pasando por el tostado, el molido, la leche o la bollería: bienvenido a nuestros santuarios cafeteros.

Nomad (Passatge Sert 12 – Born y Carrer Joaquim Costa 26 – Raval)
Más que una cafetería al uso, Nomad es un templo de todo lo que tiene que ver con el buen café. Además de preparar un expresso de categoría y potencia contrastada –si lo pides doble tienes las mejillas rojas aseguradas para un buen rato– siempre recién tostado y venderlo, también hacen cursos de formación para aficionados y profesionales, asesoran y distribuyen. Preparan un cold brew de campeonato, y tienen un servicio de suscripción, la Nomad Box, que se encargará de mandarte a casa cada mes 250 g del café más adecuado a tus gustos (previa elaboración de un test).

OnNa Coffee (Carrer Santa Teresa, 1 – Gràcia)
En este acogedor y cálido local del barrio de Gràcia solo se sirve café procedente de Costa Rica, seleccionado personalmente por su propietaria Anahí Páez. Los baristas profesionales de su equipo te guiarán entre las múltiples posibilidades para consumir su aromático producto. Además de café –o té, que también tocan ese palo– tienen buenos bowls, bagels y otras opciones para comer a mediodía, con una interesante oferta vegetariana. Para desayunar o merendar hay que probar su tarta de crema de chocolate con caramelo y naranja confitada.

Satan´s Coffee Corner (Carrer de l’Arc de Sant Ramon del Call 11 – Gótic)
Lo que ahora es una luminosa cafetería en la que además de café se sirven desayunos, sandwiches, brunch y comidas –mucho ojo cuando se dejan llevar por la influencia asiática: lo hacen de vicio– empezó siendo un rinconcito en una tienda de decoración y cosas bonitas del Raval. Allí Marcos Bartolomé despachaba lo mismo que ahora: un café seleccionado con mimo, tostado por encargo y preparado con una meticulosidad que lo hizo convertirse en lugar de peregrinaje para los más cafeteros.

Cafés el Magnífico (Carrer de l’Argenteria, 64 – Born)
Cuando aún estás a unos 15 metros de este mítico local del Born, un penetrante olor a café tostado ya te anuncia que vas a llegar a él. Llevan desde 1919 despachando, moliendo y preparando una cuidada selección de granos procedentes de Brasil, Indonesia, Panamá o Ruanda –entre muchos otros sitios–, seleccionados por un equipo en constante formación. Además de café para preparar en casa o tomar allí mismo venden galletas, accesorios y vajilla, y también cuentan con una cuidada selección de infusiones en Sans & Sans, su casa de té.

Café Caracas (Carrer del Cigne 18 – Gràcia y otras localizaciones)
Su declaración de principios dice que “el perfecto café gourmet no se consigue por casualidad, es un acto de amor”, y no podemos estar más de acuerdo. Lo que empezó siendo en 1954 un pequeño tostadero se ha convertido en más de 40 establecimientos, muchos situados cerca de los mercados de la ciudad. Además de tomar y comprar sus cafés cuidadosamente seleccionados –molidos al momento, para poder ver el aspecto, color y tamaño originales de los granos– cuentan con una selección de pastas y bocadillos listos para comer, lo que los convierte en una opción ideal para un bocado mañanero rápido.

Caravelle (Carrer del Pintor Fortuny 31 – Raval)
Preparado en una cafetera La Marzocco, seleccionado habitualmente entre la oferta de Nomad –con otros proveedores eventuales– y, si se quiere, acompañado con leche fresca de una pequeña granja de L’Ametlla Del Valles: así se sirve el café en Caravelle (además de cold brew, una opción que vale la pena probar). Aunque su producto es perfecto para tomar solo a media mañana, a media tarde o después de comer, como mejor sienta es como broche final después de su delicioso brunch, del que además se puede disfrutar a diario. Porque, ¿quién decidió que las tortitas y el sandwich cubano son solo para el finde? Pues eso.

 

 

Tonkotsu Barcelona

Podemos afirmar sin miedo que el ramen es el plato asiático -con permiso del bao- que marca la tendencia gastronómica en Barcelona. Una de sus versiones más populares es el ‘tonkotsu’, al que dan nombre los huesos de cerdo con los que se elabora -durante unas doce horas, ni más ni menos- el caldo cremoso y untuoso que le sirve como base.

Frankie Gallo Cha Cha Cha

Los fanáticos de la buena pizza cada vez lo tenemos más fácil para ser felices en Barcelona: los locales donde se ofrece una buena masa fina y crujiente en los bordes cada vez son más (y mejores). De su horno de leña salen, tras unos dos minutos de cocción, deliciosas pizzas con una media de tres ingredientes: lo simple casi siempre es mejor.

Las mejores tartas de Barcelona

Si a nadie le amarga un dulce, de una tarta con el punto justo de azúcar, un bizcocho esponjoso, una mousse aérea, una cobertura fundente y -por supuesto- chocolate, mejor no hablamos. En esta ciudad las hay para todos los gustos: desde unas elaboradas con ingredientes ecológicos, sobrias y deliciosas hasta otras que parecen auténticas obras de ingeniería y arquitectura efímera. Como sabemos que tenéis amor para todas y que no hace falta escoger, tomaos esta lista como un punto de partida y no paréis hasta que no os quede ni una por probar.

Xocolatería La nena (Carrer de Ramón y Cajal, 36 – Joanic)
Uno de los rincones favoritos de las familias con niños pequeños del barrio de Gràcia. Madres, padres, abuelas y pequeñuelos disfrutan por igual de sus fastuosas tartas de chocolate, pera, manzana y muchas más, elaboradas con ingredientes frescos y de primera calidad. Acompáñalas con un zumo o un batido, o directamente déjate llevar por el lado más salvaje de la vida y pídete un chocolate suizo coronado por una montaña de nata de lo más irresistible. La versión moderada se llama “chupito suizo”, se sirve en un vaso de cortado y va acompañada de un par de churros.

Xocoa (Carrer de Petritxol, 11 – Liceu)
Ni solo de pan vive el hombre ni de chocolate el mítico Xocoa de la calle Petritxol: las tartas también tienen mucho que decir en este local. Aunque una de sus creaciones más míticas también lleva chocolate -con textura fundente-, igual que sus clásicos “ventalls” (abanicos) y la tarta Sacher que ya ha hecho peregrinar hasta allí a un par de generaciones y reunido a abuelas y nietas frente a una taza humeante y coronada con nata. Resumiendo: que sí, que hay vida más allá del chocolate, y hasta de los pasteles. Pero, la verdad, no nos interesa.

Le Sucré Coeur BCN by Maria Selyanina (Carrer de Avenir, 47 – Hospital Clínic)
Seguir el perfil de Instagram de la escuela de repostería de Maria Selyanina sin poder probar un bocado de todas esas maravillas era una tortura que no pasaría ningún tribunal de Derechos Humanos. Por suerte hace unos meses abrieron un local en Barcelona, y ahora podemos disfrutar también con el sentido del gusto de sus porciones individuales de tarta de queso y zanahoria, pie de limón y merengue o tartaleta de vainilla y frutos rojos. Si prefieres algo más pequeño, prueba sus fastuosos croissants: no te defraudarán.

La pastisseria (Carrer d´Aragó 228 – Universitat)
Josep Mª Rodriguez Guerola, pastelero jefe de este negocio, parece tan joven que suena increíble que ganara la prestigiosa “Coupe Du Monde de la Pâtisserie” en el año 2011. Pero así fue, y desde entonces ha ido mejorando sus habilidades como repostero y especializándose en tartas y pasteles. Algunos ya se han convertido en clásicos –como la Cirera, con mousse ligera de cereza, interior de compota de cereza y cremoso de yogur, base crujiente de galleta de almendra y chocolate con leche– y sus versiones estacionales (ay, ese Rusc de otoño) nos hacen desear que el año vaya más rápido o se pare. Si no te gusta el dulce, prueba su Poma Verda.

Pastisseria Canal (Carrer Calvet, 15 – Hospital Clínic)
Aunque actualmente son los campeones de España en la competición por el premio al mejor croissant de mantequilla -algo que ha disparado las ventas de los mismos hasta límites insospechados-, no hay que olvidar que las tartas son otro plato fuerte de la Pastisseria Canal. Su pirámide de tres chocolates –a base de una mousse cremosa que desaparece en la boca–, su fresca Martinica con toque de piña, la Guanaja con ese tipo de chocolate como protagonista y una Sacher que quita el sentido./br>


Escribá (Gran Via de les Corts Catalanes, 546 – Urgell)
Su eslógan avisa de que no solo hacen pasteles; y es verdad. Pero queremos matizar que los que hacen están de muerte, además de presentar un aspecto siempre atractivo (sus ‘Llavis’ en forma de labios rojos rellenos de frutos ídem son un buen ejemplo). Tarta de zanahoria y queso, tipo crumble con fresas y, un macaron gigante con frambuesa y chocolate, chocolate y más chocolate: en unas semanas podremos ver sus espectaculares monas de pascua, un motivo más -aunque no el único- para pasarse un buen rato pegado al escaparate de su tienda-cafetería.

Cómete Italia sin salir de Barcelona

Decir que hay una sola cocina italiana sería como decir que la de España es paella, jamón y tortilla de patatas. La riqueza de la bota de Europa y la diferencia de productos que ofrece su territorio da para tener tantos tipos de cocina como regiones: si quieres comértelas todas sin salir de la ciudad, puedes. Descubre nuestros rincones favoritos y decide si prefieres empezar a disfrutar de su gastronomía con sardinas, ñoquis, bacalao o pasta fresca: tienes todas estas opciones, y muchas más.

 

La Balmesina (Carrer de Balmes, 193 – Diagonal)
Su selección de pasta fresca es impecable, y varía según lo que ofrezca la temporada, sus pizzas son de órdago -imprescindible probar la ‘pala’, de masa gruesa y ligerísima, hecha con masa madre y 100 horas de fermentación- y apuestan por combinar ingredientes italianos como quesos y embutidos con producto fresco de proximidad. Para regarlo todo cuentan con una impecable selección de vinos -muchos de ellos, naturales-, cerveza y cócteles riquísimos.


Meneghina (Carrer de Tiradors 2 – El Born)
La combinación de pasta y pescado puede sonar extraña si no estás acostumbrado a ella, pero un solo bocado a los tallarines con caballa -un ejemplo al azar entre una oferta siempre en movimiento que va marcada por lo que suministren el mar y la huerta- de Meneghina basta para entenderlo a la perfección. Cocina tradicional con preparaciones contemporáneas -texturas crujientes, verdura al dente, frescura- que enamora tanto como la amabilidad del equipo y esa atmósfera relajada, gustosa y por la que parece que no pasa el tiempo que caracteriza su precioso local. Puedes llevar a una cita, a tu mejor amigo o a tu madre: será un éxito asegurado en todos los supuestos.

 

 

La Chitarra ecológica (Carrer de Joan Blanques, 56 – Joanic)No es un restaurante, pero preparan una de las mejores pastas frescas de la ciudad. En La Chitarra podrás hacerte con todo lo necesario para preparar en casa un plato digno della mamma: infinidad de tipos de pasta fresca -mención especial para la de azafrán y las rellenas, siempre deliciosas-, passata y otras salsas, pasta seca sin gluten y artilugios de cocina con los que cocinarás como en Italia. Su selección de antipasti es interminable: berenjenas encurtidas, berza o alcachofas en aceite para empezar (y tiramisú o pannacotta caseros para terminar por todo lo alto). Prueba su menú del día para llevar y cómetelo al sol en alguna de las plazas cercanas.

 


Da Greco (Carrer de Santa Teresa, 10 – Diagonal)
Un clásico entre los clásicos que estrena localización -a pocos metros de la original, ahora están en la calle Santa Teresa- pero se mantiene fiel a su estilo. En temporada es imperdonable no pedir los ravioli caseros de trufa blanca en salsa de gorgonzola, con una generosa cantidad de parmesano por encima para rematar. O los ñoquis a la sorrentina. ¿Hemos hablado ya de los espaguetis cabello de ángel con langosta?¿Y de la burrata? Pues todo eso, con un servicio tradicional: un sitio perfecto para llevar a la familia y quedar como la persona con más mundo del ídem.

La Briciola (Carrer Olzinelles, 19 – Sants)
Algo más que oro napolitano brilla entre sus mesas, de mantel cuadriculado y limpieza absoluta. Los entrantes a base de charcutería italiana y todo tipo de pastas con su correspondiente-salsa no con improvisaciones. Recomiendan probar su tiramisú ¡Te chiflará!

 

Dónde comer los platos más tradicionales en Barcelona

No queríamos dejar pasar la oportunidad este mes en Explora Barcelona y hemos hecho una selección de restaurantes donde disfrutar de cocina tradicional catalana en la Ciudad Condal. Trinxat, escudella, samfaina, pa amb tomaquet, canelones… estas recetas nacieron de la culinaria catalana y son famosas por toda la región pero, ¿sabes dónde comerlas preparadas realmente bien?

 

Granja Elena (Passeig de la Zona Franca, 228 – 93 332 02 41 – Zona Franca)

Lo que comenzó en 1974 como una granja y charcutería ahora se ha convertido en un bar de barrio famoso por sus platos tradicionales, su barra llena de bocadillos y sus esmorzars de forquilla. Aquí el lujo está en los platos y no en el angosto local con mesas desnudas pues sólo su cap i pota o sus albóndigas merecen el paseo hasta esta ubicación alejada del centro. Ahora, además de sus platos clásicos, Borja Sierra, va incorporando platos más innovadores pero siempre permaneciendo fiel a la culinaria catalana y a lo que él defiende: la #cocinasinmamonadas.

 

Ca L’Isidre (Carrer de les Flors, 12 – 93 441 11 39  – Raval)

En Ca L’isidre te reencontrarás con la tradición más pura con ciertas notas de la culinaria francesa a sus espaldas y siempre un gran producto de la temporada que corresponda. Un suquet de lujo con todos los mejores productos del mar, sus sempiternos callos, los mejores guisantes del Maresme o los clásicos canelones se disfrutan en una sala clásica atendida por el propio dueño, Isidre Gironés, o por su hija Nuria. Los postres, obra de la Nuri, pondrán el broche final perfecto.

 

Restaurant Gaig (Carrer de Còrsega, 200 – 93 453 20 20 – Eixample)

Decorado en blanco y beige y con cierto aire selecto, el Restaurant Gaig pone a la cocina catalana en el panorama actual, siendo ahora mismo la evolución del primer restaurante de la familia que se inauguró en 1969. Ahora se encuentra donde antes estaba la Fonda Gaig y ostenta nada más y nada menos que una estrella michelín. A los platos clásicos como los canelones con crema de trufa se pueden añadir las albóndigas con sepia o los macarrones del cardenal, recetas de la Fonda que se mantienen en el Restaurant junto con novedades como el mar y montaña de pies de cerdo, pulpo y atún.

 

Cal Boter (Carrer de Tordera, 62 – 93 458 84 62 – Gràcia)

Ambiente de tasca, cerámica en las paredes, mobiliario de madera y una oferta catalana familiar cuya especialidad es la cocina de mercado, las carnes a la brasa, el bacalao y las setas. Probablemente tengas que hacer cola el día que vayas y es que su excelente relación calidad precio hace que siempre esté hasta la bandera pero no esperes lujo: las mesas son de piedra y comerás encima de un mantel individual de papel, las copas de vino, de tasca, como todo aquí, pero con ese sabor tan rico y auténtico que le caracteriza.

 

 

Sergi de Meia (Carrer d’Aribau, 106 – 93 125 57 10 – L’Eixample)

En su restaurante, Sergi ha querido hacer homenaje a la cocina de la abuela y por eso ha creado un formato en el que conviven sus platos con los de su madre, Adelaida. Cada mañana, la señora prepara los esmorzars de forquilla con los que se comienza el día en un restaurante conocido por utilizar productores de kilómetro cero para ofrecer una cocina de autor absolutamente de proximidad. Al cap i pota de su madre y otras delicias se suman el mar y montaña de caracoles de mar, algas y chorizo o las cebollas rellenas de “rostit” de pollo. Además, cuentan con un fantástico menú del día.

 

Fonda España (Carrer Sant Pau, 9 – 93 550 00 10 – Raval)

La Fonda España busca recuperar la gastronomía de las fondas catalanas apostando por la cocina más tradicional de la tierra con un guiño a la actualidad. Techos altos y una decoración modernista dentro del Hotel España serán el marco de  esta cocina con la que hacen muchas semanas temáticas, de arroces, de caza, de setas, vasca…

 

Bilbao (Carrer del Perill, 33 – 93 458 96 24 – Gràcia)

Siempre lleno a rebosar y liderado por Pere y su equipo, el Bilbao, distanciado de modas efímeras, mantiene vivo el espíritu de siempre y ofrece una cocina tradicional puesta al día. Su carta se compone de clásicos imprescindibles e inamovibles que ha fidelizado a una clientela que nunca falla cuando en la mesa hay escudella i carn d’olla, guisantes “ofegats” con tocino y butifarra, el trinxat o la cap i pota.

 

 

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